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Nuestras Historias

OPINIÓN: Así fue como Trump debilitó a EU diplomática y económicamente

Al EU de Trump no le interesan aliados diplomáticos ni una política exterior en el que las relaciones no se construyan a partir de halagos, sino de intereses y valores en común, opina Todd Stern.

Nota del editor: Todd Stern fue enviado especial para el cambio climático del Departamento de Estado de Estados Unidos entre enero de 2009 y abril de 2016. Como negociador en jefe para el clima en la presidencia de Obama, encabezó los esfuerzos estadounidenses en el Acuerdo de París para el clima. Stern es un investigador distinguido del World Resources Institute e investigador sénior de la Brookings Institution . Síguelo en Twitter como @tsterndc . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Hace un año, el 1 de junio de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organizó un evento en el Jardín de las Rosas de la Casa blanca para anunciar su intención de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París para el clima. Al hacerlo, puso poca atención a muchos de sus principales asesores, a la gran mayoría de las empresas estadounidenses más importantes y a sus homólogos de todo el mundo.

En retrospectiva, es claro que este acto irresponsable ha perjudicado los esfuerzos del mundo por contener el cambio climático y que junto con otras dos decisiones fatídicas, ha socavado aún más a la diplomacia estadounidense.

OPINIÓN: Cambio climático, ¿un vaso medio lleno o medio vacío?

Trump imagina que el pacto de París era injusto y que los países aliados se reían de Estados Unidos. Pero en realidad, el acuerdo tomó forma gracias a Estados Unidos —y con la idea de arreglar los problemas que provocaron que Estados Unidos rechazara el Protocolo de Kioto—, al grado de que David Banks, exasesor de Trump en la Casa Blanca, dijo hace poco que es "un buen acuerdo republicano… todo lo que quería la presidencia de Bush". Cuenta con el respaldo de todos los demás países , de la comunidad empresarial y de la opinión pública estadounidense .

El Acuerdo de París establece —tras 20 años de intentos— el acuerdo operativo que necesitamos para lidiar con esta amenaza mundial creciente. Establece objetivos a largo plazo, basados en datos científicos, con la intención de que los países tengan un destino claro en mente. Se basa además en las acciones decididas de cada país para que todos participen.

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Se incluye un ciclo regular de cinco años para exhortar a los países a dar cuenta, revisar e intensificar sus esfuerzos con el fin de que todos confíen en que los demás están tomando medidas. Se pide a los países que articulen objetivos a largo plazo y estrategias que se extienden incluso al año 2050.

OPINIÓN: El mundo está en peores condiciones de lo que te imaginas

El acuerdo trasciende decisivamente la vieja estructura bifurcada de acuerdos como el de Kioto, que imponía obligaciones vinculantes a los países desarrollados pero que no les pedía nada a los países en desarrollo, incluso a los más avanzados como China.

La intención de Trump de retirarse del acuerdo ha afectado la diplomacia estadounidense en este tema. Pasé varios días en la conferencia anual de alto nivel sobre el clima que se llevó a cabo en noviembre en Bonn [Alemania] y una vez más en la conferencia "intermedia" en Bonn, hace unas semanas.

Me quedó claro que los países que han colaborado tan de cerca con nosotros para la creación del Acuerdo de París, están decepcionados de Estados Unidos. En muchos casos, los países se salieron de su zona de comodidad para complacernos y entonces, decidimos retirarnos.

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La exsecretaria de Estado, Madeleine Albright, dijo que Estados Unidos era "el país indispensable" y en mi experiencia, tenía razón. Cuando era hora de hacer cosas en un contexto multilateral, los demás miraban a Estados Unidos en busca de liderazgo.

Pero ahora, estamos ausentes en los niveles más altos y con ello nos arriesgamos a causar daños graves mientras el mundo intenta completar las medidas cruciales para la implementación del Acuerdo de París.

En pocas palabras, Trump nos ha perjudicado diplomáticamente, ha eliminado la influencia sustancial que teníamos para garantizar un trato justo para Estados Unidos y sus empresas, y ha debilitado un acuerdo crucial en el combate a una amenaza profunda.

nullTodavía tiene tiempo de dar marcha atrás porque el retiro de Estados Unidos se concretará hasta noviembre de 2020, pero no ha dado indicios de que le interese hacerlo.

Un trío de abandonos

También es necesario ver la decisión de Trump respecto al acuerdo de París a través de un lente más amplio, como parte de un trío de abandonos —incluida la Alianza Transpacífico y el tratado nuclear con Irán— que Trump ha ideado sin tener mucho en cuenta su impacto en la situación diplomática de Estados Unidos.

El enfoque de Trump no tiene la menor consideración por los precedentes bipartidistas fundamentales que siempre han guiado a los presidentes, tanto demócratas como republicanos: la adherencia a los acuerdos que sus predecesores han negociado porque entienden que esos acuerdos representan la promesa solemne no solo de Barack Obama, de George W. Bush, de Bill Clinton, de Ronald Reagan, de Richard Nixon o de John F. Kennedy, sino de Estados Unidos, y que la palabra de este país cuenta.

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La lógica de este precedente debería ser obvia. Los presidentes van y vienen cada cuatro u ocho años. Si los nuevos ocupantes del Despacho Oval creyeran que tienen la libertad de cancelar los acuerdos existentes y empezar de nuevo, la capacidad de Estados Unidos de resolver problemas por la vía diplomática se frenaría en seco. ¿Quién haría negocios con nosotros si los acuerdos duraran hasta las siguientes elecciones?

Tal vez no sorprende que Trump no se sienta responsable de lo que ha pasado antes. Parece que no tiene ningún sentido histórico de su sitio en la cabalgata de presidentes estadounidenses que toman la estafeta, la llevan hacia el porvenir y saben que pronto la pasarán al siguiente. Para él, solo está su propio momento. Todo gira alrededor de la urgencia, el ansia, la chispa y el aplauso.

Estados Unidos extingue la antorcha con Trump

Si hay una doctrina que une el enfoque de este gobierno respecto a las relaciones internacionales, no es precisamente "Estados Unidos primero", sino "Estados Unidos por sí solo".

OPINIÓN: ¿Qué quiere Estados Unidos?

Al Estados Unidos de Trump no le interesan los amigos ni los aliados diplomáticos ni una política exterior en el que las relaciones no se construyan a partir de los halagos, sino de los intereses y los valores en común. Es un Estados Unidos que abdica de su misión histórica de ser líder y ejemplo de democracia, un Estados Unidos que extingue la antorcha de la libertad y la apertura.

Este enfoque autosuficiente no es el ideal para hacer que las cosas pasen a nivel internacional. El que las cosas pasen depende de definir objetivos, de desarrollar estrategias y de crear coaliciones basadas en la confianza mutua. No hay nada de eso en el repertorio de este presidente.

OPINIÓN: ¿Qué país lidera en materia de cambio climático?

Lo que empeora las cosas es que rascarnos con nuestras propias uñas es justamente lo que no necesitamos en una era que se caracteriza cada vez más por la naturaleza mundial de los asuntos, ya sea el cambio climático, el comercio, la proliferación de armas nucleares, las pandemias, la guerra cibernética o la inmigración. Este es momento de desarrollar formas mejores de afrontar los riesgos multilaterales urgentes.

No es el momento de hacerlo solos.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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