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CEO, los pasos de un líder Desktop

Un líder suma y multiplica

A fin de convertirnos en verdaderos líderes será importante tener presente que el liderazgo es contextual, relacional, situacional y conversacional, señala Roberto Primo.
lun 30 septiembre 2019 01:30 PM

(Expansión) – A lo largo de mi carrera profesional, he aprendido sobre gestión de liderazgo de los mejores y peores líderes; lo sorprendente es que, en muchas ocasiones, ambos eran la misma persona.

Sin darnos cuenta, la mayoría de los líderes solemos tener nuestros momentos más brillantes, pero al mismo tiempo los más desastrosos, incluso, frecuentemente, solemos cometer nuestros peores errores de liderazgo con una buena intención.

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Como parte de mi desarrollo como Coach de Liderazgo, tuve la oportunidad de cruzarme con el libro “Multiplicadores”, escrito por Liz Wiseman. En su obra, Wiseman nos habla de dos tipos de líderes: Los Multiplicadores, aquellos capaces de potencializar a su gente y los Disminuidores, quienes, por el contrario, parecieran apagar la chispa de sus colaboradores.

Aunque pudieran existir líderes muy Multiplicadores o muy Disminuidores, la mayoría oscilamos este espectro. Del mismo modo, Wiseman nos habla de conductas accidentalmente disminuidoras en las que a veces, como líderes, incurrimos con la mejor intención.

Daré algunos ejemplos de este tipo de conductas: en un proyecto muy importante y en el que todo parece ir bien, supones que tu equipo no podrá con la presión y te anticipas a los probables obstáculos y gracias a tu jugada lo salvas y todo termina bien.

En otro caso, durante una reunión decides descargar primero todas tus ideas brillantes para alinear e inspirar a tu equipo para que se atrevan a dar sus propias ideas. Y aquí un clásico, decidimos ser grandes líderes y confiar en nuestro equipo plenamente, pero obviamos algunas dificultades a las que se están enfrentando por ser demasiado optimistas.

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Por el contrario, queremos empujar al equipo al siguiente nivel y acabamos siendo muy perfeccionistas. En cada uno de estos momentos hemos metido la pata y, sin quererlo, afectamos la influencia que intentábamos desarrollar en nuestra gente.

A fin de convertirnos en verdaderos líderes será importante tener presente que el liderazgo es contextual, relacional, situacional y conversacional. A continuación te comparto lo que significa gestionar tu liderazgo desde este enfoque.

El liderazgo es contextual

No hay una receta única para el liderazgo. El contexto nos marca. No es posible liderar de la misma forma para un ingeniero líder en una planta embotelladora frente a cientos de obreros que para un ejecutivo con un grupo de ejecutivos millenials en una empresa digital en Sylicon Valley.

Al igual que no es lo mismo gestionar el desempeño en una armadora de autos a principio de los 60, que hacerlo este año. Como líderes debemos estar conscientes de que existen tremendas diferencias en las circunstancias por el tiempo, la ubicación, la industria, la cultura organizacional y cualquier otra situación particular.

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El liderazgo es relacional

Como líderes debemos entender que nuestra labor es obtener los mejores resultados de las personas. Sí, en negritas. El trabajo de un líder es generar las mejores relaciones con sus colaboradores y que logren grandes resultados.

No olvides la máxima: La calidad de tus relaciones determinan la calidad de tus resultados.

El liderazgo es situacional

Cuando tengo la oportunidad de desarrollar líderes, siempre les recuerdo la máxima de Ken Blanchard: liderazgo distinto a distintas personas, y liderazgo distinto a la misma persona.

Toma en cuenta que no puedes liderar de la misma manera a una persona que es nueva en una tarea que a otra que ya es experta. Tampoco gestionarías una tarea igual en una etapa crítica que en una etapa de confort.

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Dependiendo de la situación uno tiene que identificar las herramientas que deberá utilizar o reforzar.

El liderazgo es conversacional

La única herramienta que tienes para poder ejercer tu liderazgo es a través de tu conversación. La calidad de tus conversaciones determina la calidad de tus relaciones, y la calidad de éstas determina tus resultados.

Sí, el liderazgo es un tanto artesanal, por eso es que no puedes aplicar literalmente los principios de Liz Wiseman, Ken Blanchard, Peter Drucker, Jim Collins ni de ningún otro gurú sin antes realizar un trabajo previo de análisis, personal y de tu organización.

Te invito a desarrollar una estrategia personal para convertirte en un gran líder que sume y se multiplique.

Nota del editor: Roberto Primo es coach de liderazgo y de vida. Tras su experiencia como líder en el ambiente corporativo, ha pasado los últimos 10 años entrenando a más de 30,000 líderes y ejecutivos en empresas en México y Latinoamérica.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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