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Nuestras Historias

El costo económico del Covid-19 para México es ineludible

La magnitud del costo dependerá, en gran medida, de la credibilidad del Estado en su conjunto, opina José Carlos Rodríguez Pueblita.
jue 19 marzo 2020 11:59 PM

(Expansión) – Covid-19 en contraste con nuestra experiencia reciente: Fue el jueves 23 de abril de 2009 cuando nos reunieron en la sala de juntas de la Subsecretaría de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), para informarnos que México era el epicentro de una nueva cepa de influenza tipificada como A(H1N1).

En cuestión de días nos convertimos en el centro de atención mundial. Los primeros días fueron clave para la contención de la epidemia en el país.

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El Gobierno federal instrumentó medidas para reducir el contacto y disminuir el contagio a partir del viernes 24 de abril. El gobierno de la Ciudad de México decretó el cierre de restaurantes y el transporte público seguía protocolos estrictos de limpieza. El mensaje fue contundente: evitar el contacto innecesario. El reto era mayúsculo, nos había sorprendido la primera pandemia del siglo XXI y no estábamos preparados.

A partir del 29 de abril, el equipo de expertos de la Secretaría de Salud se vio reforzado por equipos interdisciplinarios de otras agencias gubernamentales, incluyendo nuestro grupo de Sedesol que fue incluido en el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE), para elaborar cifras precisas y verificables ante la falta de datos confiables producidos hasta ese momento.

El paro de actividades generalizado, aunado a la frágil economía mundial, costó una caída de 8.9% del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer semestre de 2009, en términos anuales (Fuente: Banxico).

Fue evidente la importancia de la presencia del Estado y su credibilidad ante la crisis. Aunque ex-post algunos califican la reacción estatal como prematura y hasta excesiva, dados los limitados datos y la elevada incertidumbre del momento, las medidas probaron ser responsables y efectivas en términos del costo humano.

Hoy el escenario es diferente. Sabemos que los primeros casos del Covid-19 se registraron hace cuatro meses, que la ventana de contagio es más prolongada que la del A(H1N1), que es el doble de contagioso, que la severidad de los síntomas es diversa y que el 3.4% de los casos confirmados han fallecido (Fuente: OMS).

Los modelos de transmisión de enfermedades infecciosas, alimentados con datos recientes, nos muestran que la conectividad es clave para explicar su evolución (Wesolowski, A. et al. 2017).

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Simulaciones que hemos realizado con modelos compartimentados o SIR -Susceptibles, Infectados y Recuperados- que consideran alta conectividad, estiman que el número de contagiados (infectados y aún no recuperados) podría llegar a 80,000 en las principales urbes de México; eso, en un par de semanas, debido a la elevada relación infectados-recuperados, lo que generaría una presión sin precedentes a los servicios de salud.

Esto contrasta con los 72,548 contagios registrados en nuestro país en 18 meses, desde el primer caso conocido de la A(H1N1) (Secretaría de Salud, 2010).

Estas cifras no son descabelladas cuando se considera que en China el número de casos confirmados -que es menor al número de infectados- alcanzó un máximo de poco más de 80 mil personas a inicios de marzo, concentrados en ciertas geografías (Fuente: El País con datos de Johns Hopkins University).

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El mayor reto radica en reducir el contacto, y el mayor riesgo en asegurar la suficiencia en los servicios de salud.

El costo económico en México es ineludible por tres canales externos: la disrupción de la cadena de suministro de nuestra industria manufacturera, por la falta de insumos provenientes de China; la caída de la actividad económica de los Estados Unidos, debido a las recientes medidas tomadas para contener el contagio; y el impacto a la economía mundial.

Hay que considerar adicionalmente el costo al limitar el contacto, ya sea porque se impongan medidas estatales o por que los ciudadanos así lo decidan.

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Al día de hoy, el costo económico oscilará entre -4.8% y -6.7% del PIB trimestral -en términos anuales- de acuerdo con nuestros cálculos iniciales.

La caída del PIB de 2020 será de -0.6% a -3.9%, dependiendo de la velocidad de la recuperación.

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La magnitud del costo dependerá, en gran medida, de la credibilidad del Estado en su conjunto. Se requerirá credibilidad para lograr un impacto real de políticas públicas, una vez que superemos la crisis de salud, ya sea posponiendo pagos de impuestos, eliminando restricciones regulatorias o incrementando la deuda pública para financiar gasto.

Dicha credibilidad puede ser reforzada hoy enfocándose en lo más apremiante: restringir la conectividad y asegurar la respuesta de un sector salud en plena transición hacia un nuevo modelo de provisión.

Los gobiernos municipales y estatales tienen un rol vital en limitar la conectividad con políticas activas de reducción de actividades grupales. Ante la recentralización del sector salud, la responsabilidad recaerá principalmente a nivel federal.

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Cada nivel de gobierno, en su marco de acción, puede activarse de manera complementaria, aunque el costo será asumido por todos los mexicanos y será más inequitativo en cuanto mayor sea su magnitud.

Los datos y la tecnología no son limitantes para actuar oportunamente y focalizar los esfuerzos. La restricción está en el ámbito político.

Nota del editor: José Carlos Rodríguez Pueblita es socio fundador de Pondera Lab y Pondera Intelligence, empresas especializadas en Ciencia de Datos, modelos de Aprendizaje Estadístico y Distribución de Plataformas de Analítica y Big Data, con sede en la Ciudad de México. Es Doctor y Maestro en Economía por la Universidad de Pennsylvania, y Licenciado en Economía con Mención Honorífica por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). En el sector público fue Director General de Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales en la Secretaría de Desarrollo Social, donde lideró al equipo que generó los datos para la generación de estadísticas oportunas de los casos de AH1N1 durante la epidemia de 2009. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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