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INFLUENSER vs INFLUENCER: el nuevo paradigma de las redes sociales

Si bien es cierto que la regulación es importante me parece que podríamos convocar o promover también un código de conducta para los creadores de contenido, opina Gabriela Delgado.
jue 08 julio 2021 12:08 AM

(Expansión) - En últimas fechas se ha puesto en la discusión pública el fenómeno de los llamados “influencers”, debido a hechos como el escándalo preelectoral en torno al Partido Verde, o la reciente detención de la youtuber Yosstop, lo cual nos debe llevar a una discusión profunda sobre el tema.

Es verdad que a mucha gente se le antoja ser influencer o lo que el imaginario nos dice que es: desde que te manden muchos regalos, hacer “unboxings”, que te inviten a viajes y hoteles de ensueño, patrocinios, o comidas “gratis” en lugares deliciosos. A mí francamente se me antoja; sin embargo, la lectura es errónea si pensamos que estas aparentes gratuidades y regalos son simplemente por tu bonita cara, que un día como por arte de magia haces algo viral y entonces estás de moda. Esto es lo que piensan muchos niños y adolescentes que quieren ser influencers, donde serlo se ha convertido en toda una aspiración.

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Hace poco leía la queja de varios chefs y dueños de restaurantes sobre la cotidiana petición de muchos creadores de contenido que buscan comer gratis en sus locales a cambios de posteos. Me parece que esta cultura del cero esfuerzo y de lo fácil maximizada en las redes sociales debe ser denunciada de manera constante. Nada es gratis en la vida, fin de la discusión.

También es cierto que no podemos meter en el mismo costal a todos los generadores de contenido. Hay quienes verdaderamente trabajan de manera profesional generando estrategias, que apuestan a crear contenido de calidad, que buscan aportar a su audiencia y que por lo tanto forman comunidades increíbles y orgánicas, son valorados y seguidos por millones por sus aportaciones.

En la discusión se ha señalado la necesidad de tener una legislación que permita regular algunos de estos temas. Si bien es cierto que la regulación es importante me parece que podríamos convocar o promover también un código de conducta para los creadores de contenido. Al mismo tiempo marcas y agencias pueden beneficiarse de esto, generamos un mejor ecosistema digital.

Algunos de los temas que abordaría este código -sí, como carta a Santa Claus-, serían:

1. Transparencia e integridad

Todos valoramos ser tratados con respeto e inteligencia, valoramos y queremos transparencia. Si alguien hace cosas buenísimas y por eso una marca se fija y lo patrocina, todo bien, solo que quiero saber si le pagaron por venderme su producto, si le invitaron el vuelo, el hospedaje o la cena. Que el restaurante es de su primo o vecino está bueno echarle la mano, pero seamos transparentes cuando no sea así.

2. Honestidad

Un cosa importantísima sería recomendar solo aquellas cosas que sí comprarías en cualquier circunstancia. Querido creador de contenido: Si no lo recomendarías gratis, no lo hagas por dinero (una camiseta que diga).

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3. Empatía

Perdón por mi espíritu hippie, pero si de algo adolece el mundo es de esta capacidad de ponernos en los zapatos del prójimo, de pensar en quien está del otro lado de la pantalla, qué piensa, y sobre todo: qué sentirá con lo que voy a postear, algo que me parece vital para quien buscar vivir de eso. Con la bandera de la empatía nos alejamos del lucro y de meternos en temas sórdidos e ilegales.

Hasta aquí mis tres puntos para hacer este código, ¿ustedes qué agregarían?

Me parece que la receta está en darse cuenta de que cada posteo los convierte en un ser de influencia: un influenSER; trabajar de tal manera para que esta influencia sea positiva, le haga bien al otro, lo inspire, lo haga reír o lo interpele a reflexionar, que lo lleve a una meta mucho más alta que simplemente tener un número de seguidores o invitaciones gratis.

Queda entonces la pregunta: ¿qué sujeto de influencia quieres (queremos) ser?

Nota del editor: Gabriela Delgado es directora de Comunicación de A Favor de lo Mejor, A. C. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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