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Por un 2022 con una mejor estrategia económica

El 2021 ha sido un año en el que la recuperación de la economía mexicana sigue sin darse plenamente, considera Alejandrina Barajas.
mar 04 enero 2022 08:00 AM
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Estamos en el mejor momento para desarrollar una estrategia económica, enfocada a detonar nuevas capacidades productivas en el país, con especial atención en la tecnología y el desarrollo del capital humano que tenemos, apunta Alejandrina Barajas.

(Expansión) - Cuando México firmó el TLCAN, hoy T-MEC, posiblemente como país teníamos alguna noción a futuro de lo que el tratado podría ocasionar en nuestra estructura productiva. Sin embargo, esta dinámica la dejamos en manos de la capacidad de atracción de IED productiva, es decir, como país decidimos voluntariamente producir lo que ya no era rentable para las economías desarrolladas, o para nuestro vecino y principal socio comercial.

Esta estrategia, en un primer momento, no fue un mal planteamiento, porque de esta manera algunas regiones de México pudieron obtener y desarrollar capacidades productivas que, de otra forma, no hubieran podido detonar. Estas capacidades provinieron principalmente de la industria automotriz en la que México fue capaz de desarrollar un clúster y posicionarse a nivel mundial.

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De acuerdo con US Mexico Foundation, Estados Unidos ha invertido aproximadamente 250,000 millones de dólares en empresas que están en nuestro país, esta inversión está localizada en las regiones del norte y bajío y provienen en su mayoría de la industria automotriz, lo que ha logrado que las exportaciones de México a Estados Unidos sean principalmente de automóviles y autopartes.

Estos cambios productivos para una economía en vías de desarrollo y que, en la década de 1980 exportaba principalmente petróleo, pueden ser alentadores. Desafortunadamente para México estos resultados son mediocres. ¿Por qué?

Un país que cuenta con una población grande, es decir un mercado interno potencial que puede detonar el crecimiento económico, con una gran cantidad de capital humano a desarrollar, y una ubicación geográfica privilegiada, no sólo por ser vecino de Estados Unidos, sino porque cuenta con acceso al océano Pacífico y Atlántico, se ha conformado con la propia dinámica de reducción de costos de las empresas de exportación, sin generar una estrategia de desarrollo económico encadenada a esto.

Ahora sumemos el desinterés y la falta de estrategia para aprovechar la guerra comercial de Estados Unidos y China. Al parecer México tiene todo para triunfar, pero sigue insistiendo en ser mediocre.

Lo malo de este escenario de desinterés, es que estas oportunidades tardan en repetirse, pues estamos en tiempos de cambios vertiginosos y rápidos.

La industria automotriz está enfrentado el desabasto de insumos, principalmente microchips, lo cual está afectando los niveles de producción y un cambio de paradigma hacia la producción de autos eléctricos. Si México se siente orgulloso de que esta industria represente 4% del PIB nacional y que sea la causante del desarrollo económico de los estados fronterizos y del bajío, ¿qué pasará cuando la norma sea la producción de carros eléctricos y no de combustión?, ¿México será capaz de hacer la transición?

Estos cuestionamientos me llevan a recordar el caso de Baja California, en el que la ciudad de Tijuana era la capital de la televisión. Sin embargo, lo que pocos saben es lo que sufrió la economía estatal cuando enfrentó el cambio tecnológico de la televisión. Es esto un ejemplo de lo que podría sufrir la economía nacional ante los cambios tecnológicos de la industria automotriz.

Sin duda alguna estamos en el mejor momento para desarrollar una estrategia económica, enfocada a detonar nuevas capacidades productivas en el país, con especial atención en la tecnología y el desarrollo del capital humano que tenemos.

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Como lo declaró el presidente López Obrador en la cumbre de líderes de América del Norte: “fortalecernos como región, que haya más inversión”. Hoy, más que nunca, México es un socio estratégico para Estados Unidos y cuenta con capacidades para detonar proyectos industriales para convertirse en su principal proveedor de microchips.

Asimismo, la industria en México debe ver hacia nuevas áreas de mayor valor agregado, así como buscar detonar producción en los estados que no se encuentren integrados. Y por qué no, replicar la estrategia de China.

El 2021 fue un año en el que la recuperación de la economía mexicana no se dio plenamente, con retos en la industria que permitió el desarrollo productivo de ciertos estados del país y con un conflicto en la visión del sector energético.

El 2022 debe de ser el año en el que como país decidamos dejar de mirar hacia el pasado y trabajemos por todas las oportunidades del futuro, ahí están las señales y las oportunidades, sólo falta la voluntad de construir esa estrategia económica que nos lleve a mejorar las oportunidades de vida y de bienestar de las personas. Debemos aprender bien la lección.

Nota del editor: Alejandrina Barajas Ramos es investigadora del Centro de Investigación Económica del Noroeste (CIEN) en CETYS Universidad. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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