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El lenguaje como recurso para fortalecer la marca personal

Ahora la vestimenta que nos codifica se reduce al lenguaje, la forma de expresarse, el tiempo de respuesta y la red social o vía para hacerlo, considera Josette Trespalacios.
dom 13 marzo 2022 03:31 PM
El lenguaje como recurso para fortalecer la marca personal
Las relaciones comerciales se establecen en la red, y no son necesarias ni importantes la presencia física ni la identidad visual del proveedor. Pero eso, sí, hay que escribir, considera Josette Trespalacios.

(Expansión) - Nunca antes una persona había escrito tanto como lo hace hoy. Los avances tecnológicos han obligado a millones de personas a relacionarse cotidianamente a través de una pantalla, un teclado y una gran variedad de símbolos gráficos, y por ende, a adquirir nuevas formas de comportamiento.

Unos cuantos años atrás cualquier habitante promedio redactaba unas cuantas cartas, oficios y algunos primeros correos electrónicos. Actualmente, la gente tiene el reto diario de escribir y pensar en comas, concordancias, Hashtags, Emoticons, Gifs, Arrobas, Links, Avatars, y muchos otros símbolos. Sí, ¿Quién iba a imaginarse?

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Escribimos todo el tiempo

Estarán de acuerdo conmigo que ahora es común que un comensal pida comida por una app; que un grupo de productores venda fruta a través de una tienda en línea y que un trabajador de la construcción avise por WhatsApp a su cliente de que el material no ha llegado. Aún más, es común que un corporativo atienda las quejas de sus clientes a través de una red social.

Es tan intenso ese intercambio digital que ahora cobra gran relevancia la manera de hacerlo. Así es, la forma de redactar es ahora central. Desconfiamos de aquellos que tienen faltas de ortografía, o que son tendenciosos o, por el contrario, nos formamos una buena imagen de una persona o marca en la medida que escriba bien y a tiempo.

Hasta hace poco, recuerdo, en muchas profesiones la relación con el cliente o el proveedor se basaba en el contacto personal. Tenían gran importancia la presencia y el aspecto de cada uno.

Ahora la vestimenta que nos codifica se reduce al lenguaje, la forma de expresarse, el tiempo de respuesta y la red social o vía para hacerlo. Las relaciones comerciales se establecen en la red, y no son necesarias ni importantes la presencia física ni la identidad visual del proveedor. Pero eso, sí, hay que escribir.

El lenguaje, una cuestión de status en la época de la colonia

Esta percepción del lenguaje escrito como parte de la marca personal de un individuo, de una empresa, o de una sociedad influye, admitámoslo o no, influye en su prestigio y en su status y, por lo tanto, en la calidad de sus relaciones. Y esto no es nuevo. En la época colonial, el bien hablar y el bien escribir produjeron resultados favorables en el éxito económico o en términos personales.

Pongo un ejemplo, los conquistadores de México que redactaban sus cartas a España desde el Nuevo Continente eran conscientes también del valor del lenguaje. Según Humberto López Morales del libro “La aventura del español en América”, los navegantes españoles escribían algunas palabras indígenas desconocidas en España, no para denotar sino para connotarse, es decir para mostrar su conocimiento durante la conquista.

Ellos tenían acceso a ideas, frutas, hechos y paisajes que en España se desconocían. Así, escribían “maíz”, “tuna”, “mamey”, “guanábana”, “barbacoa”, “guayaba”, “jaiba”, con el fin de fin de asombrar a los demás y ganar prestigio.

El español es más cuidado en América Latina que en España

En aquella época, el prestigio de un idioma bien hablado se hacía notar incluso con un panorama en el que el 96% de la población era analfabeta. Pero quien deseaba prosperar socialmente debía seguir la norma de la minoría culta, que acababa progresando entre los demás hablantes.

Esa influencia de las clases poderosas, educadas a menudo en latín, se plasmó con toda claridad durante la presencia y expansión de los españoles en América. Hoy percibimos que en este continente cuidamos más el lenguaje que en España, y esto se debe a razones históricas que guardan relación con esa idea de jerarquía social y de prestigio que viene desde la conquista.

 

El filólogo Ángel Rosenblat recuerda en su libro “El español de América” (Biblioteca Ayacucho, 2002, Caracas) que los conquistadores españoles pertenecían a la clase social distinguida, y algunos hasta gozaban de una cierta formación cultural.

Muchos indígenas fueron formados cuidadosamente por los frailes, que los instruían para leer y escribir al tiempo que los adoctrinaban en la fe cristiana. Con todo ello, al cabo de un en un momento dado, llegó a ser mayor en América que en la misma España.

Hoy, el lenguaje es parte de la marca personal

Esa vinculación entre el lenguaje y el reconocimiento ha ido variando durante los siglos. Es verdad. En unas ocasiones se debía hablar de una manera; y en otras, con una pronunciación diferente. Hoy, millones de hispanohablantes se comunican entre sí a través de redes y es parte de la imagen digital que se forman, convirtiéndose en su marca personal.

Nota del editor: Josette Trespalacios es Directora de Taller de Ideas RP, consultora de comunicación. Es Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana. Síguela en Twitter , Facebook y/o LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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