Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Prepárate para el próximo cisne

El diseño de estrategias y soluciones para hacer frente al cambio climático debe ser la prioridad en la agenda de todas las organizaciones, a niveles micro y macro, señala Pablo Jiménez Zorrilla.
mar 10 mayo 2022 11:59 PM
Prepárate para el próximo cisne_
Actualmente, la humanidad se enfrenta al reto más grande que jamás hayamos visto: el cambio climático. Si bien ya no es imprevisible y sabemos que su impacto será mayúsculo, aún desconocemos su magnitud exacta y, por ello, podemos considerarlo un “cisne negro”.

(Expansión) - En su libro, “The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable” (2007), Nassim Nicholas Taleb, un experto en estadística y ex trader de opciones y derivados, introdujo el concepto de “cisne negro” refiriéndose a eventos imprevistos con consecuencias potencialmente extremas, los cuales, analizados en retrospectiva parecen obvios para los expertos.

Entre ellos se mencionan las dos guerras mundiales, el surgimiento y la proliferación del internet, la crisis financiera del 2008 y, según algunos analistas, la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania.

Publicidad

Por otra parte, John Elkington, un autor especializado en desarrollo sostenible, popularizó el término “cisne verde” en su libro “Green Swans: The Coming Boom in Regenerative Capitalism” (2020). Según Elkington, los “cisnes verdes” son soluciones sistémicas a desafíos globales, que ofrecen progreso exponencial en forma de creación de riqueza económica, social y ambiental. Es decir, se trata de eventos que tienen una connotación fundamentalmente positiva, que a menudo son catalizados por desafíos que presentan los “cisnes negros”.

Actualmente, la humanidad se enfrenta al reto más grande que jamás hayamos visto: el cambio climático. Si bien ya no es imprevisible y sabemos que su impacto será mayúsculo, aún desconocemos su magnitud exacta y, por ello, podemos considerarlo un “cisne negro”. Al mismo tiempo, sabemos que los efectos catastróficos pueden ser mitigados a partir de innovación y tecnología con alcances y efectos exponenciales, “cisnes verdes”.

Ante esta situación, el diseño de estrategias y soluciones para hacer frente al cambio climático debe ser la prioridad en la agenda de todas las organizaciones, a niveles micro y macro. Así lo reconocen la mayoría de los académicos, jefes de estado, directivos de organismos internacionales y directivos de empresas de todos los sectores y tamaños.

Las organizaciones que desarrollen y escalen estas soluciones innovadoras tendrán un lugar especial en la historia. Aquellas que entiendan el valor de esas soluciones y las adopten a tiempo, tendrán una ventaja sobre sus competidores. Por otro lado, las organizaciones que decidan cerrar los ojos ante estos “cisnes” (negros o verdes), tendrán los días contados.

Una excelente herramienta a disposición de las empresas que quieren trascender es la gestión con perspectiva ASG (ambiental, social y de gobierno corporativo) o ESG, por sus siglas en inglés. Adoptar esta herramienta les permite identificar, gestionar, monitorear y reportar los principales riesgos y oportunidades ESG relacionados con su modelo de negocio incluyendo, por supuesto, el cambio climático.

Con frecuencia, las empresas con una alta calificación ESG son valuadas con un sobreprecio respecto de sus competidores, ya que dicha calificación es considerada un indicador de la calidad del equipo directivo. Además, suelen tener mayor resiliencia ante las crisis, ya sea porque sufren menor impacto o porque tienen mejor capacidad de recuperación. En pocas palabras, esas empresas están mejor preparadas para hacer frente a los riesgos. Por estas y otras razones, adoptar una perspectiva ESG es un buen negocio.

Adicionalmente, ESG está convirtiéndose en un imperativo para hacer negocios con los principales bancos, fondos de inversión y gestores de activos con presencia internacional. De igual forma, los reguladores más importantes a nivel mundial están endureciendo las reglas para que las empresas revelen al mercado sus principales riesgos ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como la manera en que los gestionan y mitigan. Además, están vigilando con mayor celo el cumplimiento de estas normas para preservar la integridad de los mercados financieros.

Y esta tendencia se acelera y se profundiza alrededor del mundo. Comparto un par de ejemplos recientes que muestran la relevancia de la “revolución ESG”. El primero, el pasado 21 de marzo, la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC) propuso un ambicioso paquete de reglas para la revelación de información relacionada con el cambio climático y su potencial impacto en las operaciones y resultados financieros de las empresas cuyos valores cotizan en bolsas de los Estados Unidos. El 2 de mayo, el Grupo Consultivo Europeo en materia de Información Financiera (EFRAG) publicó un proyecto inicial de normas con un propósito similar, en el marco de la próxima directiva sobre la información empresarial sostenible (DSCE) de la Unión Europea.

Publicidad

El segundo, el 28 de abril la SEC acusó formalmente a Vale, una minera de origen brasileño que supuestamente alteró dictámenes en materia de sustentabilidad y seguridad constructiva, engañando a sus inversionistas con información fraudulenta sobre cuestiones ESG.

En 2019, una presa de Vale se rompió causando la muerte de 270 personas y daños ambientales severos en Brasil. En su comunicado de prensa, la autoridad señaló que protegerá “agresivamente [los] mercados de los infractores, sin importar en qué parte del mundo se encuentren". Esta acusación es un llamado para que las empresas eviten la tentación del greenwashing que consiste en exagerar resultados o falsear información en materia ambiental.

Más temprano que tarde, este tipo de reglas y medidas tendrán impacto en México, ya sea a través de regulación equivalente, o bien, de la exigencia por parte de las empresas matrices a sus subsidiarias y proveedores ubicados en México, ya que la responsabilidad por la cadena de suministro es un concepto en boga.

Por ello, si tu empresa aún no ha adoptado una perspectiva ESG para gestionar sus riesgos materiales de manera estratégica, hoy es el momento de hacerlo, antes de que aterrice el próximo cisne y sea demasiado tarde.

Nota del editor: Pablo Jiménez Zorrilla es socio de Von Wobeser y Sierra, S.C. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad
Publicidad