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ESG, el modelo a adoptar en el sector empresarial

Independientemente de cuál sea la motivación para avanzar en la adopción de los factores ESG, lo bueno es que esté pasando, considera Jorge Reyes Iturbide.
mar 14 junio 2022 06:00 AM
ESG, la práctica que no pueden posterga las empresas
La importancia de integrar el tema a los sistemas de gestión del negocio le permitirán tener una adecuada planeación, ejecución, seguimiento, medición y evaluación de éste, considera Jorge Reyes Iturbide.

(Expansión) - En los últimos años se ha visto un incremento en el número de empresas que empiezan a poner atención a la incorporación de factores ESG (Environmental, Social & Governance), como parte de sus estrategias y modelos de negocio.

En algunos casos esto ha estado motivado por una convicción de la propia empresa (o de su alta dirección) que ve en este concepto una evolución de la responsabilidad social empresarial o de la sostenibilidad corporativa, y que permite su integración no sólo a productos y servicios, sino a sus operaciones diarias, a la forma de tomar decisiones, a la cultura organizacional y, por ende, a la manera de gestionar el negocio.

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Por otro lado, también tenemos a aquellas empresas que su motivación es principalmente externa, y viene del mercado. En algunos casos se detona por la presión que ciertos inversionistas empiezan a hacer a través del cuestionamiento sobre el abordaje que tiene el negocio de algunos de estos temas, las evaluaciones, calificaciones, rankings e índices de inversión sostenible, o incluso la desinversión en aquellas empresas con un desempeño en materia de sostenibilidad por debajo de ciertos parámetros establecidos.

En otros casos, esta presión externa también puede estar dada por los requisitos o exigencias que empresas grandes han ido estableciendo para aquellas que forman parte de sus cadenas de valor, como una manera de extender su compromiso más allá de las operaciones que de manera directa controlan, y en las que muchas veces se pueden encontrar riesgos o impactos significativos para el negocio por el gran abanico de temas que cubren los criterios ESG: cambio climático, transición energética, biodiversidad, residuos, derechos humanos, aspectos laborales, desarrollo comunitario, salud y seguridad, ética y anticorrupción, gobierno corporativo y compliance, entre muchos otros.

Finalmente, también podemos encontrar a las que simplemente “nadan siguiendo la corriente” y van adoptando estos temas conforme ven que van evolucionando, tomando como referente a la competencia (para no quedarse atrás), o incluso tratando de imitar a empresas de otros sectores que hayan destacado en estos temas.

Independientemente de cuál sea la motivación para avanzar en la adopción de los factores ESG, lo bueno es que esté pasando, y lo que se esperaría es que, al lograr una verdadera vinculación entre el desempeño financiero del negocio y su desempeño en materia de sostenibilidad, se pueda lograr un mayor convencimiento de que éste es el modelo a futuro y que no hay tiempo que perder.

Sin embargo, también hay que tener cuidado de que la empresa no caiga en lo que se empieza a conocer como “ESG-washing”, al tratar de proyectar una imagen pública de estar aparentemente alineada a los temas ambientales, sociales y de gobernanza, e incluso tenerlos muy presentes en el discurso y su mercadotecnia, pero en el fondo no hay una verdadera transformación del negocio o siquiera una intensión de avanzar gradualmente en este sentido.

El que haya consumidores, comunidades, autoridades, empleados, e inversionistas cada vez más informados y conscientes de estos temas, y de su trascendencia, puede ser una manera de no dejarse engañar y de presionar a este tipo de empresas para que sean congruentes y consistentes entre sus dichos y hechos.

 

Con la evolución de la doble materialidad y su incorporación a los informes integrados de las empresas, así como por el surgimiento de ciertas directivas, regulaciones y estándares a nivel internacional en la materia, también podemos esperar que en los próximos años haya un importante avance en cuanto a la información que las empresas presentan sobre su desempeño en los temas ESG más relevantes para el negocio y sus stakeholders.

Y no sólo desde el punto de vista de la sostenibilidad, también del financiero, para poder dotar a los mercados de información cada vez más valiosa, confiable, completa y comparable, que sirva para una mejor toma de decisiones.

De ahí también la importancia de integrar el tema a los sistemas de gestión del negocio que le permitan tener una adecuada planeación, ejecución, seguimiento, medición y evaluación de éste, para finalmente poderlo comunicar y mejorar de manera continua.

Además, esto debe ser transversal y cubrir todas las áreas de la empresa, al ser un proceso que no se logra sólo con la participación de una o algunas de éstas, ni de la noche a la mañana.

Nota del editor: Jorge Reyes Iturbide es especialista en responsabilidad social empresarial y desarrollo sostenible y desde hace 17 años ha trabajado para diversas empresas y organismos nacionales e internacionales en proyectos de investigación, consultoría, desarrollo de estándares y educación ejecutiva en la materia. Actualmente es Director del Centro IDEARSE de la Universidad Anáhuac México. Síguelo en Twitter y LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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