Para entenderlo mejor. En el universo empresarial, los objetivos y los resultados están estrechamente relacionados, pero ¡cuidado!, no hay que confundirlos; tienen significados distintos. Los objetivos son las metas que una empresa se fija para lograr en un periodo determinado. Suelen ser amplios y se enfocan en lograr un estado deseado en el futuro, como aumentar las ventas, mejorar la satisfacción del cliente, etc.
Ahora bien, a lo que venimos, a hablar de resultados: los logros medibles y cuantificables que una empresa (o una persona, por supuesto) obtiene después de trabajar en la búsqueda de los objetivos cuantitativos o cualitativos. Digamos que es el producto final, el indicativo que se utiliza para evaluar el éxito o el fracaso de una empresa o individuo. Fácil, ¿no?
He tratado con muchísima gente a lo largo de mi carrera, y me he percatado de que, para muchos, el trabajo con base en resultados es incómodo y hasta lo miran con desdén; pero yo creo que, en la práctica este es uno de los modelos mejor estructurados: obtener de manera medible y cuantificable los dividendos de tiempo y esfuerzo que se invirtieron, ni más, ni menos. ¿Quieres más ventajas? Aquí van: si trabajamos sobre resultados, invariablemente nuestra responsabilidad se robustecerá; mejoraremos la gestión del tiempo, además de que nos veremos impulsados a ser mejores administradores y manejar nuestros recursos (dinero, tiempo, energía) con eficiencia.
Muchas empresas usan el modelo ROWE, (en inglés Results Only Work Enviorment), sólo resultados a través del trabajo, ¡qué gran oportunidad!
Desde mi punto de vista, para que los resultados sean sostenibles en el tiempo, necesitamos dos componentes adicionales: el propósito y las emociones. Eso de trabajar por trabajar, sin tener el ‘por qué’, que nos llene de emociones positivas y sensación de grandeza, no permitirá que los resultados prosperen, te lo aseguro.
Lo que he aprendido en mi trayectoria es que, si trabajamos con las emociones que están ligadas a nuestra pasión, nuestro propósito y significado en la vida, nuestra actitud cambiará positivamente, y ¡eso es motivación! Motivación que nos dará determinación, confianza y resiliencia, puedes estar segura, puedes estar seguro.
Creo que en América Latina nos hemos acostumbrado (desafortunadamente) a los tiempos muertos; ¡ojo!, no solo en la vida laboral, sino también en el hogar, en la vida de familia y en nuestra relación interpersonal.