No han caído en cuenta de que todo el mundo afronta un estado de sobreendeudamiento, que pasará una amarga factura en varios países. La diferencia será que algunos sabrán sortear el temporal, mientras que otros se centrarán en repartir culpas. Pero el brusco ajuste está en ciernes. Es cierto que en México hay personas que aún creen que todo lo que pasa es culpa del pasado, y que las decisiones adoptadas en esta gestión son dignas de aplauso. Los legisladores siguen pensando que sus enjuagues parlamentarios superan todo cuestionamiento, y que el pueblo bueno entenderá cualquier cosa que pase como algo bueno, veremos. La lección que recibirán antes de que acabe el año, les enseñará que vivimos desde diciembre una crisis de deuda, y que tal escenario tarda en sentirse en el bolsillo, pero tarde o temprano, lo hará.
Hoy, parten del falaz supuesto que su mayoría les permite derogar hasta la ley de la gravedad, y sin duda, podrían arrollar, de llevarse el tema al pleno, pero la gravedad, ahí seguirá. Hacía ya siglos que en el país no se vivía un ambiente de frenesí, como el que ahora atravesamos. Cualquier candidato ganador hoy se engalla, y sale, junto con un gran número de youtuberos, a enmendarle la plana al más pintado conocedor de los mercados financieros.
Sin embargo, el discurso dubitativo, poco claro, y nada potente, del titular de la SHCP, no bastará, tendrá que repetir el roadshow y hasta pedirle a la presidenta electa que le dote de un verdadero comité de respaldo que le acompañe en la segunda vuelta, sí, uno que tenga en su haber experiencia favorable en lo que hace, y no, herederos de carteras o emporios construidos por otros. Su gabinete no convence.
Claro, en las filas del oficialismo podrá pensar que la solución es la misma que la que han venido aplicando a lo largo de seis años, esto es, tapar la boca a todos con tasas de interés que ningún otro país de la región pague.
Podrán decir que ellos tienen otros datos, y que su evaluación de la visita del otro lado del Atlántico es otro, que ésta fue todo un éxito. Lo real es que seguirán agotándose las colocaciones que ofrecen tasas que el país, responsablemente, no debería estar pagando. Los rendimientos nos siguen sacando de competitividad, y gravitan pesadamente sobre los balances. Los logros salariales seguirán siendo cacareados, hasta que éstos terminen por agotar la fuente de donde brotan, haciendo realidad una escalada inflacionaria que, demasiado pronto, se dijo que no llegaría.
En el mercado cambiario está ocurriendo lo que aquí anticipamos, dan respiro al tipo, para después volverlo a presionar, comprando barato de las fuentes oficiales, que salen caninamente a defenderlo, para después, presionar la paridad, una buen llevándose una buena tajada. Es elemental para los expertos en banca central, pero no para quienes hoy tienen encargada la política cambiaria. Pueden estar tranquilos, las instancias encargadas de dar seguimiento al tema ya no operan, ni funcionan, el pueblo otorgó un cheque en blanco, y no habrá quien suene la alarma, ni tampoco quien haga un reproche. Faltaba más.
Viene el mes de agosto, en el que se hará el más dramático precierre financiero del que se tenga memoria. Todo parece indicar que la 4T será el más costoso ejercicio de propaganda que los mexicanos hayan sufragado, pero, parece no importarle a nadie.
Los dos grandes boquetes que tiene la nave, Pemex y CFE, no sólo llegan al nuevo sexenio en una condición de inviabilidad insuperable, éstas, lejos de ser redimensionadas, solicitarán recursos como si sobraran. Para eso servirá la supermayoría, para hacer palidecer la bíblica repartición de los panes. Emitirán más pesos que el banco central, y los agregados monetarios tendrán que hacer espacio a las cantidades que se destinarán a la más grande epopeya de infraestructura de la que el país tenga memoria. Sólo faltó el anunciar que en estos seis años se pondrá al primer mexicano en la luna.
Hoy, no es posible determinar cuándo será que se empiece a culpar al pasado de lo que inevitablemente sucederá, sí, a ese muy reciente pasado de quien se recibió la estafeta.