Mientras que en Europa apenas comienzan a trazar el diseño de lo que se pretende sea la moneda digital de la Unión, China ya ha terminado exitosamente el diseño e implementación de su unidad electrónica, pudiendo ya adoptar el modelo único, o mixto, para todo el país. El REM permitió hacer las pruebas tecnológicas, operativas y comerciales necesarias para poner al gobierno chino en la posibilidad de dar el siguiente paso hacia el señoreaje digital.
Por supuesto, la pregunta es si lo hará excluyendo otros tipos de criptomonedas, al grado de prohibirles, o bien, si establecerá algún tipo de convivencia o período de transición de convertibilidad. Es claro que ya tienen definida una estrategia, pero han mantenido un gran hermetismo al respecto. En tanto, los países subdesarrollados sólo tienden a mantenerse o hundirse más en la penosa condición en que se encuentran, siendo, por demás penoso, que México esté entre los países que no han emitido disposición alguna con respecto a las criptomonedas, siguen anquilosado en el obsoleto y vetusto sistema que se implantó en la edad media, sin tener significativos avances con respecto al modelo de banco único de emisión del siglo XIX.
Han pasado años sin que Banxico haya puesto en operación un modelo que calcule el impacto de las criptomonedas en nuestro país, y, por supuesto, no ha tomado en cuenta en la determinación de su evolución la distorsión que, desde hace, años provocan las remesas, por lo que las decisiones de política monetaria no son más que una vacilada. Su presencia como regulador, y como garante de la equidad en los cambios es nula.
Se ha comportado inercialmente, poniendo en circulación billetes y monedas de manera desordenada y desorganizada, simulando que tienen idea de lo que hace, cuando, en realidad, navegamos sin brújula. La inflación ha seguido su espiral ascendente, sin que se mida correctamente. El absurdo, criminal y abusivo margen financiero, es lo que hace que las tasas de interés no hayan tenido un incremento. Los banqueros se la cobran de muchas otras formas. Por lo que a ellos toca, el aumento puede esperar. La sequedad de recursos en nuestro mercado les tiene sin cuidado, aunque provoque bajo o nulo crecimiento, así como la pérdida, casi inmediata, del poder adquisitivo, por más que se aumente el salario mínimo, lo que ha venido ocurriendo sin costo estatal, pero sí con un enorme costo sobre la rentabilidad de las empresas.
Ahora, se ha venido a sumar al caos de las variables financieras, un desproporcionado margen en el mercado cambiario, que ha permitido capitalizar la volatilidad, provocando enormes e injustas ganancias en los intermediarios, así como en la autoridad recaudadora. No pasa nada hasta que sucede, la gente de a pie, es víctima de una feroz desregulación de los márgenes, pero, tarde o temprano, reaccionaran de manera brusca, creando mercados negros que serán muy difíciles de combatir.
Pero, volviendo al tema central, es de destacar que en Europa se ha puesto una fecha drástica que apunta a que, en el último trimestre de este año, se pondrá en operación un euro digital, emitido, controlado y administrado por el Banco Central Europeo, el cual, primero, convivirá con la moneda física que emiten los miembros. Éste, dice, está preparado para hacerse cargo de la transaccionalidad de la zona, disminuyendo o eliminando comisiones y otros costos para el comercio y la industria, pero no aborda, para nada, la transmisión del control de una variable sustancial de los gobiernos hacia una instancia transnacional, la soberanía, en su más pura expresión.
Tuvo un apagón tecnológico durante el período de prueba, que le ha hecho centro de críticas y señalamientos, mismos que indican que aún no está preparado. El que ha haya indicado que en octubre pondrá a disposición del público un medio de pago alternativo, nos pone en el umbral de una severa confrontación de ese Banco, con las autoridades gubernamentales de quienes integran la Unión. Al igual que en la edad media, se pondrá en el centro del debate el tema de señoreaje; sí, la capacidad monopólica de crear medios de pago. Se debatirá la entrega de la primera y más notable expresión de la soberanía, la monetaria. Tenemos en puerta una crisis o guerra de las monedas electrónicas, que confrontará a los emisores de signos monetarios “privados”, con quienes detentan el poder del estado. Los alcances de los contendientes son de consideración, por lo que la disputa hará cimbrar al mundo entero.
En tanto que en Europa superaron rápidamente el apagón, el de aquí, que es de conocimientos, experiencia y capacidad en la materia, no sólo no se ha superado, sino que apunta a prolongarse, dado que la descapitalización de recursos humanos en Banxico ha sido brutal, y pronto, comenzará a hacer agua, al no contar con un instrumental capaz para atender las necesidades de nuestros mercados. Con un equipo de segunda o tercera división, enfrentaremos un complejo escenario.
El proceso de confrontación comercial que vivimos no es sino la natural consecuencia y etapa obligada, que derivan de los movimientos de posicionamiento económico financiero de las potencias. Proceso cíclico que vive la comunidad internacional, mismo que, invariablemente, tiene como eje y centro a la moneda. Si bien es cierto los emisores de criptomonedas piensan que pueden eludir y evadir indefinidamente el control estatal, pronto verán que eso sólo es posible cuando la mayor parte del sistema financiero mundial se desenvuelve regulado por gobiernos aún no han advertido, o no han entendido, la relación de tales instrumentos de cambio, con el señoreaje. De la noche a la mañana, verán que sus imperios comienzan a resquebrajarse, o bien, cambian de dueño. Quedará al descubierto que sus “monedas” sólo están hechas de confianza, la cual es tan fuerte como la nube en la que existen.