Un diagnóstico preliminar da cuenta de esta paradoja: para 2023 hay 2,330 millones de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria moderada o grave. De esta cifra, 864 millones sufrieron inseguridad alimentaria grave, lo que se traduce en que pasaron por lo menos un día o más sin ingerir alimentos. La cifra se agrava en el caso de África, continente en el cual una de cada cinco personas ha pasado hambre. Esta situación es especialmente compleja en el África Subsahariana y en el Sahel. La paradoja de la alimentación también se ensaña con uno de los continentes más pobres del mundo.
Aún con avances más que modestos en Asia o América Latina, la realidad global es preocupante. La tendencia apunta a que para 2030 las personas con subalimentación crónica serán 582 millones y la mitad de éstas se ubicará nuevamente en África.
El acceso a los alimentos no se trata sólo de su disposición, sino también de los precios. En 2022, al menos 2,800 millones de personas no pudieron acceder a una dieta saludable, lo que aumenta en el caso de países de bajos ingresos, en los cuales el 71.3% no puede acceder a alimentos nutritivos. En cambio, la falta de acceso a los alimentos nutritivos en países de renta alta se reduce a un 6.3%, lo que permite sostener que no sólo de trata de disposición sino de recursos económicos.
Para cerrar la paradoja de la abundancia, debemos resaltar que las proyecciones para 2030 alertan de que habrá 1,200 millones de adultos obesos, lo que hace coexistir la desnutrición con los altos índices de obesidad, situación que se ha democratizado en todo el planeta pues la desnutrición se podría atribuir a las naciones pobres y la obesidad a la mala alimentación en los países de renta media o alta. La realidad es que ya coexisten estas variables con independencia del grado de desarrollo en el sistema mundial.
Los Objetivos de Desarrollo Sustentable (meta 2.1 y 2.2) invitan al sistema de naciones a realizar el mayor de los esfuerzos por garantizar el acceso a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes y a poner fin a todas las formas de malnutrición.