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El futuro de la IA en México no depende de los algoritmos, sino de la confianza en los datos

La etapa de experimentar con IA ya quedó atrás. Hoy las organizaciones quieren escalarla, integrarla a procesos críticos y usarla para tomar decisiones de negocio.
jue 05 febrero 2026 06:01 AM
El futuro de la IA en México no depende de los algoritmos, sino de la confianza en los datos
La carrera de la IA en México no la ganará quien tenga el modelo más avanzado, sino quien logre que sus datos sean creíbles, accesibles y responsables, considera Paulina Treviño. (Foto: iStock)

En la conversación sobre Inteligencia Artificial (IA) en México hay una obsesión recurrente: tener el mejor algoritmo. Se habla de modelos, de potencia, de velocidad y de escalabilidad como si ahí estuviera la ventaja competitiva. Esa conversación está incompleta. El verdadero cuello de botella de la IA en las empresas mexicanas no es técnico: es la falta de confianza en los datos que la alimentan.

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La etapa de experimentar con IA ya quedó atrás. Hoy las organizaciones quieren escalarla, integrarla a procesos críticos y usarla para tomar decisiones de negocio. Es justo en ese punto donde aparece una crisis silenciosa: 84% de los líderes técnicos en México admite que su estrategia de datos requiere una revisión total para que la IA tenga éxito. Cuando los datos no son confiables, ninguna inteligencia —artificial o humana— puede serlo tampoco. Estamos invirtiendo en el motor más potente del mercado, pero lo estamos llenando con combustible de dudosa procedencia.

El diagnóstico de esta situación es claro. En México, los líderes estiman que casi un tercio (31%) de sus datos genera desconfianza.

Esta desconfianza se traduce en desperdicio de inversión, freno a la adopción y frustración organizacional. Esto no es un problema técnico abstracto, sino una hemorragia de recursos y credibilidad. Cuando no se confía en los datos de entrada, es imposible confiar en los resultados. Por ello, un gran parte de las empresas mexicanas reconoce haber desperdiciado capital entrenando modelos con datos de mala calidad, y otra alarmante cantidad ha visto cómo su IA produce conclusiones imprecisas. El problema no es la IA; es el cimiento sobre el que se construye.

Por eso el debate debe moverse hacia una lógica data-first. No como un concepto técnico, sino como una decisión cultural. El primer paso es aceptar que muchas empresas operan con múltiples versiones de la verdad. Datos fragmentados, áreas que no comparten información y sistemas que no se hablan entre sí. Al reconstruir la confianza, no solo se liberan los conocimientos, sino que se habilita un beneficio de negocio transformador: una visión 360°. Esto permite una personalización sin precedentes, la anticipación de necesidades y la identificación de nuevas oportunidades de mercado que antes eran invisibles.

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Una vez que existe una fuente de verdad, la confianza se consolida al democratizar el acceso. Cuando casi todos los líderes de negocio en México afirman que su rendimiento mejoraría si pudieran "hacer preguntas" a sus datos, la oportunidad es evidente. Otorgarles esa capacidad, a través de herramientas intuitivas para la toma de decisiones, acelera drásticamente los procesos, reduce la dependencia técnica y transforma la cultura organizacional, pasando de la dependencia operativa a una innovación impulsada por la curiosidad.

Asimismo, esta escala debe estar anclada en una gobernanza que transforme los datos en un activo confiable. Una gobernanza sólida no es un freno, sino un acelerador. Permite escalar la IA con seguridad, minimizando riesgos regulatorios, protegiendo la reputación de la marca y asegurando que la innovación se construye sobre una base ética y duradera.

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La carrera de la IA en México no la ganará quien tenga el modelo más avanzado, sino quien logre que sus datos sean creíbles, accesibles y responsables. La pregunta para los líderes no es qué algoritmo adoptar, sino si están dispuestos a invertir en la infraestructura —técnica y cultural— que hace posible confiar. Porque en la nueva era digital, la confianza no es un complemento de la IA: es su condición mínima.

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Nota del editor: Paulina Treviño es Directora de Ingeniería de Soluciones en Salesforce, con más de 20 años de experiencia ayudando a empresas a optimizar sus procesos, se especializa en diseñar estrategias innovadoras con IA, Datos y CRM para solucionar problemas complejos e impulsar resultados comerciales.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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