El ciclo inicia en Estados Unidos, en donde los cárteles recolectan el efectivo de la venta de drogas. El dinero es entregado a organizaciones chinas de lavado que operan en territorio norteamericano, y lo destinan al pago a las industrias químicas y laboratorios que suministran los precursores. Los proveedores en China aceptan los criptoactivos a través de plataformas de comercio electrónico y foros de la dark web, que les permiten recibirlos en forma instantánea, anónima y saltándose los controles gubernamentales.
En paralelo, para canalizar los fondos que sí se operan en la banca formal, se estructuran redes de empresas fantasma en México que se disfrazan como distribuidoras de productos agropecuarios, farmacéuticas, proveedoras de laboratorios o comercializadoras de fertilizantes. Con sus cuentas bancarias realizan transferencias internacionales simulando importaciones de compuestos de uso industrial común. Es contrabando técnico: una especie de huachicol de químicos.
Una vez que los pagos se liquidan en China, los precursores son enviados hacia puertos mexicanos, como Manzanillo y Lázaro Cárdenas. Los productos se etiquetan falsamente con partidas arancelarias correspondientes a productos industriales legales —limpiadores domésticos, resinas, jabones o aditivos alimentarios— o se declaran como sustancias de diseño no reguladas que, al llegar a los laboratorios clandestinos en México, sufren una ligera alteración molecular para convertirse en la base del fentanilo. De esta manera, el dinero sucio se transforma en materia prima, asegurando el ciclo del narcotráfico internacional.
Apenas el pasado 23 de julio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ejecutó una acción importante en contra del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que resultó en la sanción de más de 50 personas y sociedades relacionadas con el narco.
En el documento respectivo se subraya que esa organización delictiva ha trascendido el tráfico tradicional de narcóticos para convertirse en un conglomerado criminal polifacético, que lava millones de dólares, con el apoyo de un grupo de especialistas que operan en Jalisco, la intermediación de empresas fantasma y utilizando diversos instrumentos financieros para devolver a México los rendimientos de la droga desde Estados Unidos.