Algo parecido empieza a ocurrir con la inteligencia artificial, que está llevando esa tensión a un escenario distinto. Cuando alguien pregunta a ChatGPT, Gemini o Perplexity dónde viajar, qué destino elegir o qué tan seguro es un sitio, no recibe una postal elegida por una oficina de turismo, un fotógrafo o una marca país. Recibe una respuesta que ya no llega en forma de decenas de enlaces, sino de síntesis que, al final, son solo una versión posible de un territorio, construida a partir de muchas fuentes con sus propios pesos y ausencias.
Esa lógica nos llevó en LLYC a analizar más de 1,900 textos de los principales modelos de IA sobre México y sus destinos turísticos, para entender qué imagen muestra esa postal que están construyendo hoy estas herramientas. La primera conclusión es tranquilizadora. El país sigue apareciendo como uno de los destinos más recomendados cuando alguien pide sugerencias para viajar. La marca país conserva buena parte de su fuerza. Pero, conforme uno avanza en los resultados, empiezan a aparecer pequeños detalles que dicen bastante sobre la forma en que la IA organiza el mundo.
Uno de ellos tiene que ver con el idioma. Cuando la misma pregunta se formula en inglés, la conversación sobre México resulta considerablemente más alarmista que cuando se hace en español, y aunque el país es el mismo, la imagen parece cambiar.
Hay otro ejemplo que me llamó especialmente la atención. Acapulco sigue apareciendo asociado, una y otra vez, a los estragos del huracán Otis. La ciudad lleva tiempo intentando construir un nuevo capítulo, pero buena parte de las respuestas continúan mirando hacia atrás. La inteligencia artificial no siempre se equivoca, a veces simplemente tarda más en actualizar aquello que recuerda, o aún más interesante, en revisar los pesos que le da a cada tipo o fuente de información.
También cambia quién toma esa foto. Durante años dimos por hecho que la imagen de un destino dependía sobre todo de quienes tenían la responsabilidad de comunicarlo. Hoy los modelos de IA recurren mucho más a blogs y creadores de contenido que a las plataformas oficiales de turismo. No parece un problema de credibilidad, sino una señal de que la autoridad ya se está construyendo de otra manera.
Quizá esa sea la conversación de fondo. La inteligencia artificial no está sustituyendo la experiencia de viajar, está empezando a intervenir mucho antes, en el momento en que alguien decide qué destinos merecen formar parte de esa experiencia. Antes de comprar un boleto o reservar un hotel, millones de personas ya han recibido una primera imagen del lugar.
Las postales nunca fueron un problema, siempre nos invitaron a viajar. Quizá el reto ahora sea conseguir que esa primera imagen despierte suficiente curiosidad como para que nadie se conforme con ella.
________________________________
Nota del editor: David González Natal, Partner & Managing Director LLYC Mexico.
Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión