Esta estadística ayuda a explicar uno de los acontecimientos más importantes de los últimos tiempos en los mercados globales. Después de años de un pobre desempeño, los mercados emergentes han superado al S&P 500 por los últimos 18 meses. Gran parte de este éxito ha sido impulsado por Asia: este año, los mercados de Corea del Sur y Taiwán han entregado retornos de aproximadamente 80% y 60%, respectivamente, en dólares estadounidenses.
Sin embargo, la historia de los mercados emergentes no se limita a la inteligencia artificial. Las acciones latinoamericanas también han generado retornos extraordinarios. México, Brasil, Colombia, Perú y Chile han exhibido ganancias de más de 50% cada uno en términos de dólares estadounidenses durante los últimos 18 meses, respaldados por mayores precios de las materias primas, una mejora de los fundamentos macroeconómicos, cambios en la dinámica política local y valuaciones atractivas.
En muchos sentidos, la renta variable de mercados emergentes está siendo impulsada tanto por la tecnología como por la exposición a mercados que se benefician de una economía global más fragmentada.
La reconfiguración de los mercados emergentes
El desempeño de Asia ha sido tan extraordinario que está ayudando a redefinir por completo las características del tipo de activo.
Taiwán y Corea del Sur ya han superado a China como los mercados más grandes del índice MSCI Emerging Markets, y representan aproximadamente la mitad de su capitalización de mercado. La volatilidad en estos dos mercados —impulsada, en parte, por la adopción generalizada de ETF apalancados entre los inversionistas minoristas, especialmente en Corea— también ha conllevado a una intensificación en la volatilidad de los mercados emergentes en general.
Naturalmente, los inversionistas se preguntan si esta concentración es excesiva y si existe una euforia desmedida.
Por nuestra parte, consideramos que Taiwán y Corea del Sur merecen un lugar en las carteras debido a su carácter irremplazable dentro de la cadena de valor de la inteligencia artificial. Estos países han dedicado décadas a desarrollar el conocimiento, el talento y las cadenas de suministro necesarios para fabricar semiconductores de vanguardia; a la vez, sus competidores a nivel global están muy lejos de alcanzarlos.
A pesar de la alta volatilidad en las acciones de semiconductores recientemente, vemos poco probable que se produzca un exceso de oferta estructural. Las mayores empresas tecnológicas del mundo siguen inmersas en una carrera en la que el ganador podría llevarse prácticamente todo para desarrollar capacidades de inteligencia artificial. Simultáneamente, los gobiernos invierten cada vez más en infraestructura soberana de IA para asegurar su independencia tecnológica.
Las palabras de Warren Buffett siguen siendo relevantes: hay que ser codicioso cuando los demás tienen miedo y tener miedo cuando los demás son codiciosos. Los fundamentos de Asia siguen siendo sólidos, pero retornos tan extraordinarios siempre exigen cautela. No creemos que sea momento de abandonar a los líderes, aunque quizá sí de evitar perseguirlos indiscriminadamente.