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Por qué queremos una ciudad inteligente

¿Temen que la tecnología se apodere de la vida urbana? Entonces hay que tomar la iniciativa en la modernización de las ciudades.
Ciudades Inteligentes / Presentación Diálogos Expansión
Información casi en automático. En los primeros proyectos de ciudades inteligentes, los vehículos envían datos para planear mejores carreteras y los edificios se conectan con la red eléctrica de la ciudad, entre otras características.

(Expansión) – Los primeros proyectos de ciudades inteligentes parecen sacados de libros de ciencia ficción. Las autopistas mandan señales para cambiar carriles de sentido, justo en el momento en que va a crecer el tráfico de regreso del trabajo; las luces de semáforos se ponen en verde cuando se necesitan; los camiones recolectores de basura pasan exactamente cuando no van a estorbar a otros vehículos y cuando en las casas se acumularon los desechos. Los vehículos envían datos para planear mejores carreteras, los edificios se conectan con la red eléctrica de la ciudad. La información manejará la ciudad casi en automático.

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La ciencia ficción puede ser optimista. En la consultora Deloitte ya apoyaron a Buenos Aires para empezar algunos experimentos como ciudad inteligente. Fue tan sencillo como poner sensores en las alcantarillas, para detectar si están a punto de taparse y enviar la señal a los equipos de limpieza del ayuntamiento. En lugar de que las cuadrillas recorran todas las calles de Buenos Aires revisando una por una todas las alcantarillas, o que gasten en desazolve programado, el trabajo se hace justo a tiempo, antes de que se convierta en un problema.

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“No necesitas un batallón para atender a una ciudad”, explica Víctor Carrillo, líder del sector público en Deloitte. Carrillo cuenta que también se instalaron sensores en los focos del alumbrado público. También se evita así recorrer todas las calles para revisar todas las luminarias. Los datos permiten saber cuándo es el momento justo en que hay que sustituir un foco LED.

El uso de datos se multiplica para hacer más eficiente la movilidad, la atención de emergencias y la planeación de nuevas calles. Hasta para definir cuándo hay que volver a pavimentar una calle o a qué hora del día es mejor hacerlo sin interrumpir ni el tráfico ni molestar el sueño de los vecinos con el ruido de las máquinas.

Lee: ¿Puede una ciudad ser más inteligente que sus habitantes?

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Los ciudadanos ya han probado cómo los datos les ayudan en su vida diaria con aplicaciones tan extendidas como Waze, que informa sobre las mejores rutas, o Uber, que permite saber cuánto tardará en llegar el transporte. Esas mismas aplicaciones pueden compartir sus datos con autoridades o empresas para prestar mejores servicios.

En México ya lo hace Waze. Anasofía Sánchez, directora de Waze México explica que ya tiene 17 aliados que comparten datos y análisis. Por ejemplo, en la emergencia del terremoto de septiembre de 2017, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) compartió información sobre albergues y centros de acopio, que se incluyó en los mapas de la aplicación. También se espera compartir información con algunos de los servicios de emergencia o de recolección de basura de la ciudad, para trazar mejor las rutas. Y la empresa espera más colaboración con la Supervía Poniente (que conecta al sur de la Ciudad de México con Santa Fe), para dar un uso más eficiente a esa ruta.

Según Sánchez, la información de Waze ya ha servido en otras ciudades para mejorar la planeación. En Río de Janeiro, dice, se construyó una avenida después de analizar los datos de origen y destino obtenidos por la aplicación, que permitió reducir los embotellamientos de tráfico. Waze tiene la iniciativa Connected Citizens , para impulsar el desarrollo de este tipo de soluciones.

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OPINIÓN: Tecnología en las ciudades: Sí, pero ¿para qué?

Pero la ciencia ficción también puede ser pesimista. La empresa propietaria de Google, Alphabet, promueve la construcción de una ciudad inteligente en un barrio de Toronto, Quayside, a través de su laboratorio Sidewalk Labs. El año pasado, durante la crisis de Facebook, por haber compartido datos personales con una empresa, un grupo de ciudadanos y algunos medios canadienses cuestionaron qué hará Google con todos los datos que recaba de la operación de una ciudad. Como señaló un columnista en el diario Toronto Star, que opinó que los datos estaban bien cuidados, de todos modos los ciudadanos tendrán que ser más vigilantes .

Otro de los peros para las ciudades inteligentes es que el uso de tecnologías podría reducir algunos empleos de los ayuntamientos, como los de los escuadrones de desazolve, al hacer más eficientes sus tareas. Un informe de McKinsey explica que la creación de ciudades inteligentes sí tendrá un efecto positivo neto en la generación de empleos, aunque eliminará muchos de los actuales.

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Lee: Estas son las claves para crear ciudades inteligentes

“Por supuesto tiene que participar la sociedad civil y empujar a que los gobiernos adopten las estrategias de transformación”, explica Carrillo, de Deloitte. La idea no es empezar a desarrollar aplicaciones móviles “por un lado y por otro”, tiene que ser con una inteligencia y un beneficio. ¿De qué le sirve a cierta clase social tener una aplicación de baches? Tienes que dar un beneficio”, señala.

En Diálogos Expansión se analizan los retos y las promesas de las Ciudades Inteligentes. Participan Nissan, que habla de sus iniciativas para desarrollar nuevas tecnologías que permiten una movilidad más inteligente, e IBM, con su experiencia sobre el manejo de datos e información.

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