Fitbit Flow se basa en bolsas de reanimación estándar, como las utilizadas por los paramédicos, con instrumentos sofisticados, sensores y alarmas que funcionan en conjunto para soportar compresiones automáticas y monitoreo de pacientes. El dispositivo está diseñado para ser intuitivo y fácil de usar, lo que puede ayudar a reducir la presión sobre el personal especializado que normalmente se necesita para operar un respirador comercial. Otros respiradores de emergencia similares varían en la combinación de características que ofrecen, pero Fitbit cree que ninguno de ellos ofrece todos sus atributos en un rango de menor precio.
Según el New England Journal de Medicina, los hospitales en Estados Unidos ya están informando sobre la escasez de equipos para atender a pacientes críticos, incluidos respiradores y equipos de protección personal (EPP) para el personal médico. Las estimaciones actuales de la cantidad de respiradores en los Estados Unidos varían de 60,000 a 160,000.
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Fitbit tiene como objetivo aprovechar la vasta infraestructura y las capacidades de fabricación de la compañía, que actualmente produce millones de dispositivos Fitbit por año para producir volúmenes de estos dispositivos de emergencia rápidamente que puedan surtir la demanda, aunque no se especificó la producción de Fit Flow hasta el momento.
El objetivo es suministrar estos dispositivos a los sistemas de salud de todo el mundo, que no cuentan con un número suficiente de respiradores comerciales tradicionales. Fitbit Flow está diseñado para usarse solo cuando un respirador comercial tradicional no esté disponible.
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