Más allá de Temu y Shein: una ofensiva comercial con múltiples frentes
La eliminación de la exención de minimis no ocurre en el vacío. Forma parte de una estrategia más amplia de proteccionismo económico y presión geopolítica contra China, una línea que Trump ya había adoptado durante su primer mandato con la imposición de aranceles a cientos de productos chinos.
El argumento del presidente de EU es que plataformas como Temu y Shein se han aprovechado de un vacío legal para operar a gran escala bajo un marco pensado para otro tipo de comercio. En su reciente orden ejecutiva, Trump incluso sugirió que esta disposición ha sido utilizada para “ocultar sustancias ilícitas” o el contenido real de los paquetes, aunque sin aportar pruebas contundentes.
Joe Biden también propuso en 2023 restringir el uso del de minimis, pero su plan aún no fue implementado.
Si la medida se concreta, es probable que los productos económicos que hoy ofrecen plataformas como Temu y Shein suban de precio, pierdan competitividad o enfrenten demoras logísticas. Esto afectaría a millones de consumidores, especialmente jóvenes y personas con menor poder adquisitivo, quienes encuentran en estas tiendas una alternativa accesible para productos de uso diario.
En el mediano plazo, también podría generar un replanteamiento estratégico en Amazon, eBay, Etsy y otras plataformas que dependen del modelo de venta por terceros con presencia en Asia. Sólo la empresa que fundo Jeff Bezos ofrece más de 300 millones de productos en más de 35 categorías en su opción Haul, según datos de la empresa.
La economía mexicana se enfrenta a un escenario complejo en 2025 debido a las tensiones comerciales derivadas de los aranceles impuestos por Estados Unidos, de acuerdo con Eduardo Ramos, analista de mercados, VT Markets.
“Estos aranceles han generado incertidumbre y la Secretaría de Hacienda ha tenido que ajustar su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, reduciéndola de un rango previo de entre el 2% y el 3% a uno más conservador de entre el 1,5 % y el 2,3 %. Este ajuste refleja la cautela en la inversión y el consumo privados, así como los efectos persistentes de los choques de oferta”, señaló Ramos.