La pantalla amplia con tecnología AMOLED ofrece colores vivos y negros profundos, lo que se traduce en series con buen contraste y textos fáciles de leer bajo el sol. No compite con un panel de gama alta en brillo extremo, pero cumple sin drama en exteriores. En cuanto a la navegación, no tuve problemas con la fluidez al desplazarme por redes sociales o menús.
Honor integra un procesador clásico en la gama media, un Qualcomm Snapdragon 6 Gen 4 junto con 8 GB de memoria RAM que en conjunto resultan suficientes para hacer varias tareas a la vez.
En el uso real, el sistema responde con agilidad al alternar entre mensajería, mapas, cámara y navegador. Juegos pesados corren con ajustes gráficos moderados; el equipo prioriza estabilidad antes que potencia bruta. Aquí aparece uno de sus límites, pues definitivamente no es es para quien busca el máximo rendimiento en títulos exigentes encontrará caídas de cuadros.
La batería sobresale, es de 7,500 mAh, una capacidad muy por encima de lo que suele verse en teléfonos de gama media y en la vida diaria, eso significa jornada y media sin buscar enchufe con uso de un día completo de navegación, video y cámara. La carga rápida de 66 W ayuda, aunque no rompe récords; carga rápida por cable de hasta 66 W, el teléfono puede alcanzar alrededor de 50% de carga en unos 30 minutos, pero una carga completa requiere poco más de una hora.
El sistema de cámaras apuesta por un sensor principal de alta resolución. Con buena luz, logra fotos nítidas, colores agradables y suficiente detalle para recortes o redes sociales. El modo retrato separa bien al sujeto del fondo. En escenas nocturnas, el resultado pierde consistencia; aparece ruido y el enfoque duda. La cámara frontal cumple para videollamadas y selfies, sin destacar.
El diseño prioriza resistencia y ergonomía. El cuerpo soporta caídas y salpicaduras accidentales, algo valioso para quien vive entre transporte público, mochilas y prisas. A cambio, el acabado no busca lujo; se siente sólido más que elegante.
En el software, el Magic8 Lite integra la capa MagicOS de Honor sobre Android, que añade funciones útiles de personalización y herramientas propias, pero también incorpora aplicaciones preinstaladas que resultan poco útiles, como accesos a tiendas en línea, juegos promocionales y servicios de entretenimiento, además de apps propias de Honor que duplican funciones ya cubiertas por el ecosistema de Google, como galería, navegador o gestor de archivos.
La mayoría de estas aplicaciones se puede desinstalar o desactivar, por lo que no afectan de forma grave el desempeño, pero sí generan una primera impresión de sistema “cargado”.
Este lanzamiento no llega aislado. De acuerdo con Omdia, Honor registró en 2025 una expansión de envíos de 55% durante los primeros trimestres del año. Latinoamérica se consolidó como región clave para ese crecimiento, y México mantiene 8% de participación dentro de la región, mientras Brasil lidera con un salto de 478% año contra año.
La marca reconoce que su estrategia se centra en conquistar usuarios en el rango medio alto, donde hoy concentra 23% de sus envíos. El Magic8 Lite encaja exacto en esa apuesta, con un precio aún accesible y experiencia cercana a modelos más caros.
¿Para quién sí es el Honor Magic 8 Lite?
Para quien prioriza batería duradera, pantalla atractiva, uso fluido en tareas diarias y un equipo resistente sin pagar cifras de gama alta. Estudiantes, trabajadores móviles y creadores casuales de contenido pueden sacar provecho.
¿Para quién no? Para gamers exigentes, amantes de la fotografía nocturna o quien busca materiales premium y cámaras de nivel flagship.
Con un precio de 8,999 pesos, el Honor Magic8 Lite ofrece una propuesta coherente con su momento de mercado. No revoluciona el segmento, pero entrega valor en autonomía, pantalla y desempeño estable. Sí vale la pena para el público que encaja en ese perfil práctico; fuera de ese grupo, conviene mirar opciones con mejor cámara o más potencia, aunque cuesten más.