Mi primera impresión fue visual. El estuche es minimalista, compacto, sin estridencias. Cabe fácilmente en cualquier bolsillo y funciona como centro de carga portátil. Los audífonos mantienen la misma línea discreta, pues son pequeños, ligeros y con un diseño in-ear (dentro de la oreja). En la caja incluye distintas gomitas de silicón para adaptarlos al oído, un detalle clave para lograr buen ajuste, y con ello, mejor aislamiento.
Ya en uso, el emparejamiento vía bluetooth toma segundos. Se pueden usar tal cual, pero la experiencia mejora si se descarga la aplicación Xiaomi Earbuds, pues desde ahí se puede consultar el nivel de batería de cada auricular, ajustar el ecualizador (más graves, perfil neutro o énfasis en agudos) y configurar los gestos táctiles para pausar o adelantar canciones, así como modular el volumen, entre otros.
La app también integra una herramienta de “encuentra tus auriculares”. No funciona si el estuche está perdido y desconectado, pero sí cuando uno o ambos audífonos se caen o pierden cerca, pues emiten un sonido que guía hasta encontrarlos, algo especialmente útil en espacios oscuros o desordenados.
En cuanto al sonido, la experiencia me pareció más sólida de lo que su precio sugiere. Incorporan un driver dinámico de 12.4 mm que ofrece graves notorios sin opacar las voces ni los detalles agudos. El resultado es un audio nítido, equilibrado y suficientemente potente para el uso cotidiano. Además, el ajuste in-ear ayuda a bloquear buena parte del ruido externo, creando una sensación envolvente sin necesidad de subir demasiado el volumen.
La autonomía también cumple, en todo este tiempo yo solo los he cargado una vez. Estos audífonos ofrecen hasta 8 horas de reproducción continua y, con el estuche, pueden alcanzar cerca de 36 horas en total.