Según Reuters, el proyecto comenzó hace aproximadamente un año y todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo. DeepSeek trabaja con socios externos para el diseño del chip y ha reforzado la contratación de ingenieros especializados en semiconductores.
El procesador estaría orientado a tareas de inferencia, es decir, la fase en la que un modelo de inteligencia artificial ya entrenado genera respuestas a las solicitudes de los usuarios. Esta etapa representa una parte creciente de los costos operativos para las empresas de IA, por lo que contar con hardware propio puede mejorar la eficiencia y reducir gastos.
La iniciativa también responde a las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos, que limitan el acceso de las empresas chinas a los chips más avanzados de Nvidia, lo que obliga a compañías como DeepSeek a utilizar alternativas nacionales, principalmente los procesadores Ascend de Huawei.
Sin embargo, DeepSeek pretende disminuir incluso esa dependencia mediante el desarrollo de un procesador propio, una estrategia que coincide con los esfuerzos de otras compañías de inteligencia artificial por controlar una mayor parte de su infraestructura tecnológica.
Una tendencia que va más allá de China
El desarrollo de chips propios comienza a visualizarse como una prioridad para las empresas que participan en el mercado de la IA. Además de DeepSeek, compañías como OpenAI y Anthropic también trabajan en diseños personalizados para reducir costos, asegurar el suministro de hardware y optimizar el rendimiento de sus modelos.
Para Nvidia, esto representa un desafío adicional, pues aunque la empresa mantiene una posición dominante en el mercado de aceleradores para inteligencia artificial, el crecimiento de chips diseñados por los propios desarrolladores podría disminuir gradualmente la dependencia de sus productos.