Cuando Samantha Neri, usuaria de una de las plataformas de comida por aplicación, abrió el platillo que había pedido, descubrió que faltaban los mariscos, las salsas y varios de los ingredientes que había pagado. Después de intentar resolver el problema mediante el chat de atención, la empresa le devolvió su dinero, pero no la solución que esperaba. “Moría de hambre, no había comido en todo el día y terminé aceptando el pedido incompleto porque ya no había otra opción", mencionó.
Casos como este son cada vez más recurrentes conforme las empresas trasladan una mayor parte de la atención al cliente a agentes conversacionales y chatbots. Ahora pedir un reembolso, reclamar un cargo bancario o cambiar un vuelo son situaciones en donde la primera respuesta suele llegar de un sistema automatizado antes que de una persona.
El Conversational AI Report de Twilio encontró que el 90% de los consumidores no pudo distinguir si hablaba con una persona o con una inteligencia artificial (IA) durante pruebas realizadas por la empresa. Sin embargo, el 70% afirma que sigue confiando más en un representante humano cuando algo sale mal.
Para José Eduardo Ferreira, vicepresidente para Latinoamérica de Twilio, el reto ya no consiste en que la IA parezca humana sino en que sea capaz de resolver un problema y reconocer cuando debe transferir la conversación a una persona. “Hay un dato que siempre me parece relevante donde el 72% de los consumidores dice que utilizaría con gusto un agente de IA si este garantizara una resolución más rápida que una persona. De hecho no son leales a un canal; son leales a que su problema se resuelva”, mencionó a Expansión.