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¿Eres menor de edad? Así podrían comprobarlo las redes sociales sin conocer tu identidad

Países como Nueva Zelanda buscan impedir que menores de 16 años accedan a redes sociales, pero hacerlo implica resolver otro problema: comprobar la edad.
Dos menores de edad miran la pantalla de una tableta donde aparece el logo de TikTok.
Las propuestas para restringir el acceso de menores a redes sociales abren un nuevo desafío para las plataformas: verificar la edad de sus usuarios sin recopilar más datos de los necesarios. (Foto: GEORGE CHAN/Getty Images)

Un joven abre su red social favorita, como por ejemplo: Facebook o Instagram, y una pregunta aparece: ¿eres mayor de 15 años? Mentir sobre la edad en las plataformas es tan fácil como cambiar la fecha de nacimiento, pero las propuestas para restringir el acceso de menores a las redes sociales se endurecen en distintos países. Ahora, las grandes tecnológicas enfrentan el reto de comprobar la edad de sus usuarios sin exigir documentos personales que puedan poner en riesgo su privacidad.

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El caso más reciente es el de Nueva Zelanda, donde el gobierno presentó un proyecto que obligaría a determinadas plataformas a tomar medidas para impedir que menores de 16 años tengan cuentas. La propuesta contempla distintas formas de comprobar la edad, desde documentos oficiales hasta sistemas de estimación facial. La propuesta sigue a Australia donde las restricciones comenzaron a aplicarse en diciembre de 2025.

Esta medida todavía deberá atravesar el proceso legislativo y su aprobación no está garantizada. Pero el problema tecnológico existe incluso antes de que una prohibición de este tipo entre en vigor: ¿cómo pueden Instagram, TikTok, Facebook, YouTube o cualquier otra plataforma saber que frente a la pantalla hay una persona menor de 16 años sin necesariamente conocer quién es?

Tu cara podría comprobar tu edad sin revelar quién eres

La empresa de identidad digital Incode desarrolló un sistema de estimación de edad que, según la compañía, utiliza inteligencia artificial para analizar el rostro directamente desde el teléfono, tableta o computadora y determinar si una persona supera el límite de edad establecido por una plataforma.

La diferencia frente a una verificación tradicional está en la información que recibe la plataforma. Incode asegura que la imagen del rostro no necesita almacenarse y que el servicio puede entregar únicamente el resultado de la estimación. Así, una plataforma podría saber que una persona supera determinada edad sin recibir su nombre, su fecha exacta de nacimiento o una identificación oficial.

El sistema también incorpora una prueba de vida para intentar determinar que frente a la cámara hay una persona real y no una fotografía, un video previamente grabado o un deepfake.

“La discusión no debería centrarse en si debemos comprobar la edad en línea, sino en cómo hacerlo sin crear nuevos riesgos para la privacidad”, señaló Ricardo Amper, fundador y CEO de Incode. La compañía sostiene que proteger a los menores y proteger sus datos no necesariamente tienen que ser objetivos contrapuestos.

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Pero la tecnología también plantea preguntas. Si una plataforma establece el límite en 16 años, por ejemplo, ¿qué ocurre cuando el algoritmo analiza a una persona de 16 o 17 años y la clasifica como menor? También queda por determinar qué margen de error tienen estos sistemas alrededor de la edad límite, cómo funcionan frente a diferentes características físicas y qué mecanismos tendría una persona para demostrar su edad si el sistema la clasifica de forma incorrecta.

¿Y si los controles son fáciles de eludir?

Una encuesta de Internet Matters, citada por Incode, encontró que después de la implementación de medidas derivadas de la Online Safety Act británica, 53% de los menores consultados dijo haber tenido que confirmar su edad en al menos una plataforma.

Sin embargo, 46% consideró que los controles eran fáciles de eludir y 32% reconoció haberlos evadido simplemente al introducir una fecha de nacimiento falsa. Esto muestra que establecer una edad mínima no resuelve por sí mismo el problema tecnológico de comprobarla.

El propio gobierno de Nueva Zelanda reconoce que serán las compañías las responsables de aplicar estas medidas. El primer ministro Christopher Luxon argumentó que uno de cada tres neozelandeses de entre 13 y 17 años pasa al menos cinco horas diarias en redes sociales y vinculó la iniciativa con problemas relacionados con contenido dañino, tecnologías adictivas, sueño, educación y vida familiar.

La propuesta contempla además sanciones que podrían alcanzar 10% de los ingresos globales de una compañía en caso de incumplimiento. Sin embargo, la iniciativa enfrenta oposición política y su aprobación parlamentaria todavía no está garantizada.

México todavía no tiene una prohibición equivalente a la que plantea Nueva Zelanda, pero el tema también resulta relevante por la cantidad de menores conectados. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del INEGI, 86.1% de la población de seis años o más utiliza internet en México, lo que equivale a 104.9 millones de personas. A partir de esos datos, Incode estima que 85.4% de la población de entre seis y 14 años utiliza internet.

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