Para un negocio que vende por internet, una venta no solo termina cuando el cliente da clic en “comprar”. El costo de llevar ese producto hasta su destino puede cambiar dependiendo de dónde esté el consumidor y, en algunas zonas, reducir el margen de la operación. Es por ello que las tienditas se convierten en alternativas para los negocios en su búsqueda de no perder rentabilidad.
¿Por qué tu paquete terminó en la tiendita? Esto hacen los e-commerce para frenar los costos de envío
En México, las zonas más caras para enviar un paquete no se definen por un estado en específico sino por las llamadas “zonas extendidas” o de difícil acceso, como las comunidades rurales, pueblos alejados de las rutas principales o zonas con altas incidencias de seguridad.
Raymundo Garza, CEO de Envia.com, mencionó a Expansión que, en México, el costo de un envío depende del peso y dimensiones del paquete, el origen y destino, el tipo de servicio y el transportista. El código postal, en 2026, tiene tarifa promedio por estado que va de aproximadamente 145 a 159 pesos, una diferencia cercana al 10%, además de un mayor efecto es en el tiempo de entrega.
Por ejemplo, un envío de Puebla a Nuevo León cuesta entre 170 y 190 pesos y a Baja California entre 170 y 180 pesos. Además de la diferencia de precio, el tiempo aumenta de 2.1 días a Baja California, mencionó el directivo. Esto hace que la logística deje de ser un asunto de operación y se convierta en una decisión comercial en la cual para algunas empresas el costo de llevar un pedido hasta determinado domicilio puede cambiar la rentabilidad de esa venta.
La Asociación Mexicana de Venta Online ( AMVO ) reporta que el ecommerce mexicano ya mueve 941,000 millones de pesos y suma 77.2 millones de compradores y de acuerdo con su estudio anual de 2026, los indicadores más importantes de la operación logística son el tiempo de entrega y el gasto promedio por servicios de envío, pues el 90% de las compras se entregan a domicilio, 14% utiliza punto de retiro u oficinas de mensajería y 21% se recoge directamente en tienda.
No todos los códigos postales cuestan lo mismo
No hay una única paquetería que sea siempre la más barata. De acuerdo con una comparación reciente de Tiendanube , para un paquete de 1 kilogramo con dimensiones de 35 por 21 por 13 centímetros, enviado de Ciudad de México a San Miguel de Allende, la cotización es de 161.07 pesos con Mexpost Estándar, mientras que Envia.com mostró una alternativa desde 95.99 pesos para la misma ruta y paquete.
La diferencia no significa que una empresa sea siempre más barata que otra, ya que el propio análisis de Tiendanube advierte que las tarifas cambian según origen, destino, peso, dimensiones y velocidad de entrega. El peso volumétrico también puede modificar el precio: una caja grande y ligera puede costar más de transportar que un paquete más compacto que tiene el mismo peso físico, de hecho, en el NubeCommerce México 2026 , 28.1% de las marcas identifica los costos elevados de envío como uno de sus principales retos, mientras que 61.7% utiliza el envío gratis como estrategia comercial.
Los datos de Envia.com muestran que Chiapas registra la tarifa mediana más alta, con alrededor de 163.79 pesos, mientras que Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Coahuila y Zacatecas se encuentran entre los estados con tarifas más económicas, con alrededor de 145.69 pesos. Baja California Sur, además, registra el mayor tiempo promedio de entrega, con 4.7 días, y, junto con Durango, tiene una menor disponibilidad de opciones económicas.
Más que tratarse únicamente de zonas caras, Garza, explica que las diferencias responden a una combinación de cobertura, densidad de rutas y disponibilidad de transportistas. “En Baja California Sur, por ejemplo, se identifica una menor oferta de proveedores logísticos frente a los grandes centros urbanos”, agregó.
Para las empresas, la respuesta puede ser absorber el costo, trasladarlo al consumidor, ofrecer envío gratis a partir de cierto monto o buscar alternativas para concentrar la entrega, es decir, el envío deja de ser solamente el último paso de una compra y se convierte en parte de una estrategia para vender.
Cuando la última milla cambia de dirección
Una alternativa es no llevar cada paquete hasta la puerta del consumidor, sino que, en lugar de que un repartidor visite individualmente cada domicilio, los pedidos pueden concentrarse en un establecimiento cercano para que los compradores pasen por ellos, un modelo conocido como entrega fuera de casa o el “out-of-home delivery”.
Como explica Bertha Martínez Cisneros, coordinadora de la Licenciatura en logística internacional de CETYS Universidad Campus Mexicali, cuando la compra electrónica se convierte en un proceso físico con problemas o ineficiencias en la entrega, los gastos de envío pueden generar rechazo entre los compradores.
“Los consumidores ya no están comprando donde lo hacían antes, durante la pandemia conocieron los beneficios de las compras digitales que les otorgó practicidad, facilidad de compra, recepción del producto a la puerta del domicilio o en algún punto acordado”, comentó y agregó que para el emprendedor estos puntos también pueden representar una ventaja porque permiten ofrecer distintas alternativas de entrega y dependiendo el punto, reducir costos.
Inclusive pequeños comercios comenzaron a convertirse en puntos de entrega para plataformas de comercio electrónico. PuntoPost , por citar un caso, señaló que un envío tradicional puede costar entre 120 y 300 pesos dependiendo del destino, mientras que concentrar los paquetes en un punto de recolección podría reducir el costo entre 60% y 80%, según datos de la propia empresa.
Para estos pequeños comercios, recibir paquetes también puede convertirse en una fuente adicional de ingresos y, ante esto, PuntoPost señaló que un negocio podía recibir cuatro pesos más IVA por paquete y que, con suficiente volumen, el ingreso podía llegar hasta 12,000 pesos adicionales al mes. Pero con esta opción, el negocio no necesariamente termina en la comisión, pues el cliente que entra a recoger su paquete también puede comprar algún producto de la tienda.
OXXO entra a la carrera por los puntos de entrega
El modelo está dejando de ser exclusivamente una estrategia de pequeñas redes logísticas. OXXO y Cubbo activaron recientemente puntos de recolección y devolución en tiendas seleccionadas de Ciudad de México con la idea de que el consumidor pueda elegir una tienda participante como destino de su compra en lugar de recibirla necesariamente en casa.
Cubbo incorpora estos establecimientos a su red de puntos de recolección y devolución, y reporta más de 3,500 puntos activos en los 32 estados del país, por lo que la empresa también trabaja con plataformas como Shopify, WooCommerce y VTEX. La apuesta no ocurre sola, se da de la mano de Amazon, Mercado Libre y Estafeta, con quienes colabora en modelos de entrega y devolución mediante puntos físicos y, en el caso de Mercado Libre, su red incluye comercios como papelerías, peluquerías y ferreterías; por su parte, Estafeta cuenta con su red PUDOs para recibir y depositar paquetes.
Raymundo Garza agregó que detro de Envía.com cuentan con su nueva integración de paquetería que permite tener una red de puntos físicos para facilitar el envío, recepción y devolución de paquetes en comercios locales con ahorros de hasta 50% en costos, ya que se entregan de 10 a 20 paquetes por punto y con la facilidad de recoger el envío hasta en 7 días hábiles.
¿Por qué las empresas están llevando los paquetes a las tienditas?
La respuesta está en la última milla. Si un repartidor tiene que llevar 20 paquetes a 20 domicilios distintos, la empresa enfrenta 20 entregas individuales y si esos paquetes pueden concentrarse en uno o varios puntos de alta densidad, cambia la cantidad de recorridos que debe realizar el operador.
Esto es relevante cuando la entrega a domicilio implica mayores distancias, zonas de difícil acceso o baja densidad de compradores, por lo que la pregunta para las empresas ya no es solamente si pueden vender en determinada zona, sino qué modelo de entrega les permite atenderla de manera rentable y la respuesta puede estar en combinar distintos transportistas, velocidades de entrega, inventario más cercano al consumidor o puntos de recolección.
Pero hay una diferencia importante: no todas las tiendas pueden convertirse automáticamente en puntos logísticos. Necesitan espacio para almacenar paquetes, capacidad para recibirlos y entregarlos, procesos para identificar al destinatario y, dependiendo de la plataforma, cumplir determinados requisitos. Por eso, la expansión de estos puntos no depende únicamente de cuántas tiendas existan, sino de qué tan eficiente resulta utilizarlas para concentrar entregas.