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Tres trucos mentales para ganar el oro en los Olímpicos de Invierno

Algunos atletas nacen con una tendencia a ganar, mientras que otros se vuelven mejores al entrenar su cerebro.
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Deportes Una de las cosas más importantes que distingue a los mejores es la velocidad a la que algunos atletas toman decisiones. (Foto: PHIL NOBLE/REUTERS)

Para cuando los atletas olímpicos llegaron a Pyeongcheang, Corea del Sur, ya habían entrenado su cuerpo casi a la perfección. Sin embargo, lo bien que hayan entrenado su mente podría determinar quién tiene más probabilidades de llevar a casa una medalla.

Muchos científicos que estudian el desempeño atlético creen que los deportes son solo físicos en un 10%. El otro 90% es mental.

"El aspecto físico del deporte puede llevarte únicamente hasta cierto punto", dijo Shannon Miller , gimnasta y siete veces medallista olímpica, a la Dana Foundation en 2012. "En los Olímpicos, todos son talentosos. Todos entrenan duro. Todos se esfuerzan. Lo que distingue a los que ganan la medalla de oro de los que ganan la de plata es simplemente el factor mental".

Los expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins están de acuerdo. Esa es la razón por la que tres de los principales investigadores de la institución se aliaron para hablar de " la mente del medallista ". Llegaron a la conclusión de que algunos atletas nacen con una tendencia a ganar, mientras que otros se vuelven mejores al entrenar su cerebro.

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'¡Piensa rápido!'

Una de las cosas más importantes que distingue a los mejores es la velocidad a la que algunos atletas toman decisiones.

"El cerebro está bajo un bombardeo constante de información sensorial en múltiples canales", explicó Christopher Fetsch, profesor asistente de Neurociencias de Johns Hopkins. Esto incluye la vista y el oído, así como los sensores del oído interno que transmiten a tu cerebro información sobre la orientación y el movimiento del cuerpo en el espacio. (Volveremos a este tema más adelante).

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Fetsch dijo que los atletas olímpicos "toman decisiones en un lapso de una décima de segundo o menos, algo que a nosotros probablemente nos tomaría medio segundo o un segundo decidir y actuar". Por ejemplo: en un descenso de esquí, un competidor siempre planea su línea, pero tiene que ser capaz de hacer ajustes instantáneos en la pista. "Tal vez veas un surco en la nieve, justo frente a ti, y tengas que hacer una corrección rápida que básicamente cancele la expectativa que tenías respecto a dónde virar", señaló Fetsch. "El cerebro llega a una decisión inicial y luego la revisa y de cierta forma la cancela aunque la información siga fluyendo y no haya llegado todavía a los músculos".

Lee: El reto de practicar un deporte invernal donde no hay nieve

El que estos atletas sean excelentes en su deporte no significa que serán excelentes en todo, agregó Fetsch. "Cuando el cerebro aprende y se entrena a un nivel alto en una tarea determinada, esas habilidades en general no se transfieren muy bien a otras tareas", tales como un deporte diferente o incluso un trabajo de oficina.

¡No te caigas!

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¿Alguna vez te has preguntado por qué los patinadores artísticos pueden mantener el equilibrio mientras dan giros y saltos que marearían a la mayoría de las personas?

Con el tiempo, gracias a su entrenamiento, los patinadores desarrollan dos métodos principales para lidiar con el mareo, de acuerdo con Kathleen Cullen, profesora de Ingeniería Biomédica de Johns Hopkins.

"Uno de los enfoques consiste en algo con lo que muchas personas están familiarizadas, llamado fijación de la vista", dijo Cullen. "Cuando terminan de girar, fijan la vista en un objetivo en la arena y pueden anclarse a ello y ayudarse para llevar registro de cómo están moviéndose en el mundo".

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La otra técnica consiste en lo que Cullen llama el sexto sentido: el aparato vestibular. Se trata de una red compleja de sensores en el oído interno que informan al cerebro cómo rota la cabeza en el tiempo y en el espacio, así como en qué dirección se mueve y qué tan rápido. Cullen explicó que el aparato vestibular funciona más rápido y es más confiable que la vista. "Una vez que terminas de girar —porque estos sensores contienen fluido—, el fluido sigue moviéndose por la inercia y eso da una sensación falsa de movimiento. Esta sensación falsa de movimiento es algo que la gente que practica giros hace todo el tiempo… hay un profundo cambio en el cerebro y este aprende, con el tiempo, a suprimir esa información falsa".

Lee: Guía para ser un experto en estos Juegos Olímpicos de Invierno

Cullen agregó que el cerebro crea modelos internos complejos para predecir "la entrada de información sensorial que debería ocurrir cuando un atleta desempeña una rutina en particular". Luego, el atleta puede hacer ajustes sobre la marcha "para compensar el desfase entre la información sensorial que recibe y la información sensorial que espera". Esa es la razón —y la estrategia— por la que los mejores siempre aterrizan de pie.

'¡No te pasmes!'

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Todos los atletas en Pyeongchang quieren llevar el oro a casa. Como si eso no fuera incentivo suficiente, piensa en el orgullo, la satisfacción y los posibles patrocinios que conlleva.

nullVikram Chib, profesor asistente de Ingeniería Biomédica en Johns Hopkins, estudia los incentivos para el desempeño. En específico, su investigación se centra en una sección del cerebro llamada núcleo estriado, parte integral de nuestro sistema de recompensas.

"Lo que he descubierto es que cuando la gente se prepara para la tarea que le espera, tiende a codificar los aspectos positivos de las recompensas relacionadas con ganar", explicó Chib. "Pero cuando están haciendo la tarea, tienden a preocuparse por la pérdida de dichos incentivos".

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Lee: Los sorprendentes beneficios del ejercicio físico

En el contexto de los Olímpicos de Invierno, esto podría significar que un jugador de hockey confía en que podrá hacer el tiro hasta que lo hace, momento en el que podría desconcertarse y pasmarse por la presión. El consejo de Chib es crear un campo de juego parejo… en tu cabeza.

"Las personas que tienen más actividad [neural] constante, que no responden tanto a los incentivos —que no llegan muy alto en cuanto a las ventajas potenciales ni muy bajo en cuanto a las pérdidas potenciales, sino que mantienen una actividad cerebral constante sin importar el incentivo— son a las que suele irles mejor". Es decir: si puedes pensar en las pérdidas potenciales antes de tiempo, estarás mejor preparado y será más probable que te mantengas tranquilo, sereno y que mantengas la compostura.

"Pueden pasar por alto el hecho de que hay mucho en juego y de todas formas pueden tener el desempeño para el que han practicado toda su vida", explicó Chib

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