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Nuestras Historias

La migración ya es un problema urgente de salud pública

Aunque los migrantes tienen mejor esperanza de vida respecto a la mayoría de las enfermedades hay una excepción: la muerte por infecciones.

(CNN) - El discurso conservador respecto a los migrantes (como los del grupo que está viajando por México y al que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó "invasión") podría hacer que algunas personas crean que los migrantes son una amenaza a la salud de Estados Unidos, una carga para el sistema de salud del país y un daño a la economía.

Lo cierto es que una serie de estudios que se presentaron en la Conferencia Intergubernamental de la ONU -y que se publicaron en The Lancet- indican que, con base en las pruebas, esto no es verdad.

Según esta nueva investigación, la mayoría de los migrantes tiene una mayor esperanza de vida que los habitantes de sus países huésped. Esta ventaja se encontró en la mayoría de las enfermedades; sin embargo, el estudio reveló que separar a los migrantes de su familia puede afectar la salud de los niños, al igual que mantenerlos en detención o amenazarlos continuamente con deportarlos.

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Más de mil personas se "movieron" por todo el mundo este año y una cuarta parte cruzó fronteras internacionales, de acuerdo con los investigadores que trabajaron en el informe.

Como hay tanta gente que se movió o que se está moviendo este año, los autores argumentan que "la migración es el tema definitorio de nuestro tiempo", particularmente conforme crece el sentir nacionalista y antiinmigrante.

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Mil millones de personas en movimiento

"En muchos países se usa el tema de la migración para dividir a la sociedad y promover una agenda populista. Como hoy en día hay más de mil millones de personas en movimiento, la población de muchas regiones del mundo está creciendo y aumentan los anhelos de una nueva generación de jóvenes, la migración no se va a acabar. Comúnmente, los migrantes contribuyen más de lo que le cuestan a la economía y la forma en la que moldeamos su salud y su bienestar hoy tendrá impacto en nuestra sociedad en las generaciones venideras. No hay cuestión más urgente en salud mundial", dijo Richard Horton, editor de The Lancet, en un comunicado sobre el informe.

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Los autores analizaron gran cantidad de estudios para llegar a esta conclusión. Los datos provienen de todo el mundo, pero la mayoría son de países de altos ingresos, así que los autores advierten que los hallazgos podrían no aplicarse a los migrantes que se mueven a países de ingresos medios o bajos. Además, en los datos rara vez se menciona la razón por la que la persona migra, así que no está claro si refleja la salud de quienes buscan asilo o de los indocumentados.

Tampoco se analiza por qué los migrantes tienen una esperanza de vida mayor, aunque en estudios anteriores se ha demostrado que la mayoría de las personas que migran lo hacen por trabajo y, lógicamente, tienen que estar lo suficientemente sanos para trabajar.

Los migrantes asiáticos y latinoamericanos tienen una mayor esperanza de vida, según la investigación. Los migrantes africanos y del este de Europa tienen una tasa de mortalidad mayor que la población general de los países a los que migran.

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Aunque los migrantes tienen mejor esperanza de vida respecto a la mayoría de las enfermedades hay una excepción: la muerte por infecciones. Esto puede significar, en parte, que los países huésped tienen tasas menores de enfermedades infecciosas que los países de los que emigran.

Entre los otros problemas de salud pública con los que se encuentran los migrantes están la muerte por agresiones, lo que animó a los autores a pedir programas mejores de salud pública que reduzcan el racismo y la xenofobia que provocan la violencia en su contra. El discurso de que portan enfermedades, que son más violentos o que acabarán con la economía, como afirman algunos analistas, no ayuda en nada.

En otros estudios de la serie de The Lancet se indica que el discurso antiinmigrante no solo es incorrecto, sino que es dañino. Según los estudios, cuando esta clase de nacionalismo crea una noción de "nosotros contra ellos" surge una "emergencia moral" que lleva a los políticos a implementar medidas que afectan a los migrantes más de lo que los ayudan.

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"Con demasiada frecuencia, las políticas gubernamentales priorizan la xenofobia y el racismo sobre su responsabilidad de contrarrestarlos firmemente. La discriminación racial y étnica fomentan la exclusión de poblaciones migrantes, no solo al violar los derechos de los individuos, sino al obstaculizar la cohesión social y el progreso de la sociedad en general. Debería adoptarse un enfoque de tolerancia cero ante el racismo y los prejuicios", señaló Bernadette Kumar, una de las autoras del reporte y miembro del Instituto Noruego para la Salud Pública, en un comunicado.

Los autores concluyeron que hay que reencuadrar el discurso político sobre los migrantes y cambiar de "uno dominado por inquietudes mal fundadas sobre los riesgos relacionados con la migración y la salud, a uno basado en evidencias, que respalde abrumadoramente los beneficios que los migrantes aportan a los países de altos ingresos".

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La creación de nuevos efectos en salud

"Creo que es realmente importante que hagamos una labor basada en pruebas allá afuera, especialmente en este momento. Los inmigrantes no tienen más enfermedades. No son más violentos que la población en general. Esto demuestra que son mitos. Esperamos que la gente empiece a atender a estas pruebas en vez de al discurso populista que está destruyendo la vida de las personas. Los migrantes no están llegando a abrumar a nuestro sistema de salud ni a sacar provecho del sistema. Las pruebas lo refutan", dijo Terry McGovern, uno de los autores de los reportes y director de Salud de la Población y la Familia de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia.

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"Cuando un gobierno lanza gases lacrimógenos a los niños o los separa de sus padres se crea un impacto permanente y dañino a la salud, en vez de hacer que las cosas sean mejores para ellos", señaló McGovern.

Muchas asociaciones médicas manifestaron sus inquietudes respecto a la propuesta del gobierno de Trump de dificultar la obtención de permisos de residencia para los migrantes legales que reciban cierta clase de asistencia, como seguro de gastos médicos y cupones para alimentos.

"Penalizar a los migrantes por tener acceso a los programas de salud no solo es una política insensata que provocará más gastos, sino que tendrá implicaciones en derechos humanos", explicó McGovern.

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En otro de los estudios se analizaron las investigaciones sobre la salud de los niños cuando uno o ambos padres migran sin ellos. En el estudio se descubrió que cuando los niños se quedan, su salud es peor aunque sus padres manden dinero para atenderlos.

Al parecer, los trastornos mentales son el principal reto, según el estudio. Los niños tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar depresión y ansiedad, tienen más problemas de drogas, de alimentación y de conducta, asi como pensamientos suicidas. Los niños cuya madre migró sufren más que cuando su padre es el que migra.

Pero no todo son malas noticias. Al parecer, a estos niños no les va peor en lo que respecta a las cuestiones generales relacionadas con la nutrición, los abusos, las lesiones no intencionales o los problemas estomacales.

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No existen estimados sobre la cantidad de niños que viven en estas condiciones, pero los autores suponen que podrían ser cientos de millones. Según el estudio, en la China rural, en la que la proporción es enorme, hay 61 millones de niños que viven sin uno o ambos padres debido a la migración. En el caso de los niños de las zonas rurales de Sudáfrica, la proporción es superior al 40%.

Como los datos de este estudio provienen en gran medida de estudios hechos en China podría ser difícil sacar conclusiones respecto a grupos de migrantes de otros países, de acuerdo con Julie Linton, copresidenta del Grupo de Interés Especial sobre Salud de los Inmigrantes de la Academia Estadounidense de Pediatría.

"En el caso de los inmigrantes latinoamericanos, las circunstancias son muy diferentes, así que no sé qué tan general puede ser esa investigación, pero lo que deduzco de esto es que la separación de las familias es perjudicial para la salud y el bienestar de los niños y que mantener a las familias juntas siempre que sea posible es lo mejor", señaló Linton.

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Los autores argumentan que los líderes mundiales deberían crear programas que mejoren la salud de estos niños. También recomendaron que se dé a los trabajadores migrantes el tiempo y los medios para mantenerse en contacto con la familia que dejaron atrás.

En busca de mejores condiciones

"De verdad me alegra ver estudios sobre migrantes. Hay muy pocos", dijo Judith Lupo Wold, profesora de Enfermería de la Universidad Emory y directora del Programa para la Salud de las Familias de los Trabajadores Agrícolas de esa institución. Dijo que esta clase de estudios puede ayudar a los líderes de la salud pública a buscar mejores condiciones de vida.

Dijo que los migrantes a los que su programa ofrece atención médica son bastante jóvenes y están sanos debido a la naturaleza de su trabajo. "De otra forma, no estarían aquí porque están aquí para ganar dinero para su familia, en su país; recolectar verduras y frutas para vivir como los más pobres de entre los pobres de este país es un trabajo increíblemente difícil", señaló Wold.

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Agregó que ha notado que la diabetes entre los migrantes ha aumentado, pero eso se debe, en gran medida, a que "no pueden costear las frutas y verduras saludables que cosechan".

Dijo que los trabajadores migrantes suelen estar en mayor riesgo de contraer infecciones debido a sus malas condiciones de vida. A menudo, los hombres viven en galpones y duermen en la misma habitación. "Si a uno le da gripe, los demás se contagian; o si hay un mal almacenamiento de alimentos, la salmonelosis podría ser un problema", explicó Wold. Si mejoran sus condiciones, ayudamos a que estén sanos, agregó.

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