La convocatoria fue tan grande en la región que llamó la atención de Crunchyroll, Toei Animation y eventualmente, del gobierno de Japón.
El 12 de marzo de 2018, la cuenta oficial de X (antes Twitter) de Toei Animation publicó un mensaje en el que negaron autorización, apoyo o patrocinio de estas transmisiones públicas en América Latina.
Días después la embajada de Japón envió una carta dirigida al gobierno de Coahuila para solicitar la cancelación de la transmisión NO autorizada del episodio 130 de Dragon Ball Super.
Miguel Ángel Mancera, en ese entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en una conferencia de prensa, habló sobre las solicitudes para transmitir el final en algún espacio público de la capital mexicana.
"Recibimos varias peticiones, sobre todo de redes sociales... para que se pudiera hacer una presentación masiva de la transmisión del capítulo final de esta serie japonesa Dragon Ball... Nosotros estudiamos esta situación, sin embargo una comunicación oficial que tienen ustedes ahí, del estudio de animación Toei, que dice que no autoriza la exhibición pública ni apoya ninguno de estos eventos".
La falta de permiso de parte de Toei Animation, del gobierno japonés y de otras empresas involucradas, no evitó que miles de fans se organizaran y consiguieran espacios y la tecnología necesaria para proyectar estos episodios en público en múltiples ciudades de Latinoamérica.
Toei Animation y el gobierno japonés ya no dieron seguimiento a este asunto, y no escaló a mayores niveles.
Tras las noticias de la muerte de Toriyama, la comunidad global de fans de Dragon Ball, y en redes sociales se habló sobre como México en especial tiene una fascinación por esta animación.