"Lamento que el odio y las críticas los haya consumido hasta el punto de que se perdieran todo", escribió el italosuizo de 56 años.
"A quienes, parapetados tras sus plumas, sus papeles y sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que, mientras ustedes se quedan sentados detrás, nosotros, en la FIFA, estamos en primera línea, organizando, trabajando sin descanso y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo".
"No hubo violencia ni incidentes: seguridad absoluta y únicamente alegría y felicidad".
Los meses previos a la celebración del Mundial en Canadá, México y Estados Unidos estuvieron marcados por los temores a los precios elevados, la tensión geopolítica, la sombra de los conflictos y la amenaza de un brutal calor en el verano de los tres países anfitriones.
La participación de Irán, en el contexto de la guerra que mantiene abierta con Estados Unidos, además de la crisis interna de Haití y la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo trajo también un mayor escrutinio a las restricciones de viaje y visados.
El árbitro somalí Omar Artan, al que le fue denegada su entrada en Estados Unidos, personificó la dura represión a la inmigración del presidente Donald Trump.
"Unir dos países en guerra"
Sin embargo Infantino defendió la forma en que FIFA gestionó el torneo.
"Mientras ustedes difundían odio, nosotros trabajábamos sin descanso para unir a dos países en guerra. Irán entró en Estados Unidos sin incidentes ni conflictos", dijo. "La selección iraní recibió visados para entrar porque el fútbol representa la paz. No tiene que ver con la política".
"También se concedieron visados a países que atravesaban graves problemas sanitarios u otras dificultades (...) Mencionaron a las pocas personas a las que se les denegó el visado, pero pasaron por alto a los millones de personas de todo el mundo a las que sí se les concedió", insistió.