Es "uno de los grandes honores de mi vida", declaró el líder republicano, que lideró hasta ocho negociaciones diplomáticas para acabar con conflictos armados en todo el mundo. Aunque, al mismo tiempo, lanzó ataques contra seis países.
"Más allá de premios, salvamos millones de vidas", aseguró Trump. "El mundo es un lugar más seguro ahora”.
La distinción fue entregada en el Kennedy Center en Washington, frente a una audiencia televisiva de millones de personas.
“Trump pasó al frente del mundo para decirle ‘miren quién manda en la FIFA’”, dijo Jorge Negroe Álvarez, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, a Expansión.
El docente explica que la amistad de Infantino puede no ser desinteresada. El líder de la FIFA aún enfrenta cargos en Estados Unidos relacionados con un escándalo de corrupción que cimbró al organismo, el Fifagate, y que condujo a la salida de Josep Blatter, entonces presidente de la asociación, y a Michel Platini, exjefe de la UEFA. Ambos son ahora críticos de la gestión de Infantino.
“Eso hace que, pues, doble las manos más fácilmente ante las peticiones de Estados Unidos y en demostraciones de poder”, como la entrega del premio, indica Negroe Álvarez.
La organización de defensa de los Derechos Humanos FairSquare presentó en diciembre una denuncia ante la comisión de ética de la FIFA al estimar que el presidente de la institución ha incumplido su "deber de neutralidad" para favorecer a Trump.
Para FairSquare, otorgar tal distinción "a un líder político en ejercicio constituye una violación manifiesta del deber de neutralidad de la FIFA", establecido en el artículo 15 de su código de ética.