Controla al comprador compulsivo que llevas dentro

Todos compramos por impulso, pero unos más que otros. Si tus gastos te causan problemas financieros, puedes tener un trastorno psicológico.
Si algo se te antojó, espera media hora o hasta un día entero, si es necesario, para que se te pase el impulso o la emoción de tenerlo.
Gastos innecesarios.  Si algo se te antojó, espera media hora o hasta un día entero, si es necesario, para que se te pase el impulso o la emoción de tenerlo.  (Foto: iStock)
Samantha Álvarez /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

"Ésta es la quinta vez en el mes que te compras zapatos". "Dime, ¿qué vas hacer con los ocho relojes que tienes guardados en el closet?" "¿Era necesario comprar ese traje de baño de 3,800 pesos para un fin de semana en la playa?" Todos en algún momento hemos caído en hacer compras por impulso pero, sin duda, hay quienes las hacen con mayor frecuencia y afectan su estabilidad financiera.

Desde la perspectiva de la psicología, la acción de comprar por impulso es una cuestión emocional e instintiva que obedece a una instrucción del cerebro primitivo. Su objetivo es enviar instrucciones al cuerpo para sobrevivir, protegerse y reproducirse. “Así que todo lo que satisfaga la necesidad de comer, dormir y reproducirse, el ser humano lo va a comprar”, dice el conferencista, psicoterapéuta y coach Jesús Piña.

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Para el experto en finanzas personales y conferencista Mauricio Candiani, comprar compulsivamente se relaciona más con la conducta aprendida desde la infancia de gastar primero y después a generar ingresos para pagar. Y, además con la incapacidad de “empollar” el dinero”, es decir de no poder conservarlo, ahorrarlo y gastarlo en un un beneficio o satisfacción de largo plazo.

El especialista opina que este patrón de conducta tiene su génesis en niños y adoloscentes cuyos padres perciben que le debe comprar a su hijo todo lo que pide. "A los niños y a los adolescentes hay que saber decirles que no, aún y cuando los padres puedan comprar esas cosas", dice.

Lo cierto es que si gastas más de la cuenta, puedes descuidar tus gastos fijos y endeudarte, advierten los expertos.

¿Soy o no soy?

El mal hábito se convierte en un trastorno psicológico cuando genera en las personas preocupación por no tener ese 'algo', la necesidad irresistible de comprarlo aunque no sirva para nada y ansiedad, estrés, malestar e irritabilidad si no lo puedes tener pronto.

Lo peor llega cuando después de realizar la compra, la persona siente culpa o se deprime, asegura Jesús Piña. El foco rojo, agrega, es cuando “más allá de tus necesidades y posibilidades te obsesionas por tener ese objeto y cuando lo tienes pierde esa fascinación que tenía al principio y te deja endeudada”.

Otro síntoma que tienen los compradores compulsivos, apunta Candiani, es tener y usar más de dos tarjetas de crédito. “En términos bancarios es mejor tener dos tarjetas de crédito bien manejadas que 10 pobremente manejadas”, recomienda.

¿Has escuchado la frase 'Le hace cosquillas el dinero en sus manos'? Se les dice a las personas que no pueden tener efectivo porque inmediatamente lo gastan. Pues, según Candiani, un comprador compulsivo es aquel incapaz de tener efectivo en la cartera por un mes, no tiene ahorro de mediano y largo plazo, vive al día, paga como puede, primero gasta y gana el dinero para pagar después.

Cúrate poco a poco


La solución desde la psicología, según Piña es:

1. Espera al día siguiente para realizar la compra y pregúntate qué quieres comprar, para qué, si realmente lo necesitas y si comprarlo no afecta tu presupuesto de gastos mensuales.

2. Cuando quieras comprar algo compulsivamente, detente y piensa: si ese objeto fuera alguien de tu familia, ¿quién sería?. “Identifica el amor de quién quieres comprar con tu dinero”, puntualiza Jesús Piña.

3. Ya que identificaste que puedes estar comprando por esta carencia de cariño o reconocimiento haz la siguiente afirmación: “Esta compra no es mi mamá o mi papá”, ejemplifica el psicoterapeuta.

Autocontrolarse es una tarea difícil, pero cuando identifìcas el problema puedes reducirlo y hasta evitarlo. Candiani ofrece otras estrategias para ponerle un grillete a tu cartera:

1. Cuando salgas, deja las tarjetas de crédito en casa. Quédate sólo con dos, las demás liquídalas y cancélalas.

2. Realiza la prueba del billete: Deja un billete de alta denominación en tu cartera (200, 500 o 1,000 pesos), no lo gastes, solo pasealo por un mes. Si lo cambias es probable que te lo gastes fácilmente. Con esto probarás tu resistencia a gastar en cualquier cosa.

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3. Algunos bancos te permiten abrir cuentas de ahorro en las que no puedes disponer del dinero si alguien más no lo autoriza con su firma. Pide apoyo de tus seres queridos para enfrentar esta debilidad financiera.

Cuando el hábito de comprar compulsivamente rebasa lo antes descrito, se convierte en una adicción y es necesario tratarse en una terapia psicológica. Las sesiones van desde 3 a 12 meses, según el caso, dice Piña.

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