Weeshing, un crowdfunding para financiar conciertos en América Latina

La plataforma quiere ayudar a pequeñas productoras en México que se ven opacadas por empresas como OCESA.
Rodrigo Segal,  cofundador de la plataforma, tiene 10 años de experiencia como promotor de conciertos.  (Foto: Laura Zavala)
Jimena Tolama /
CIUDAD DE MÉXICO (Revista Expansión) -

Alejandro Ríos se inscribió en Weeshing cuando acudió a un concierto de La Ley, en Chile: así tendría un encuentro con el grupo después del show. De paso, dio con una plataforma que, desde mayo de 2015, permite a cualquier persona financiar a productoras de conciertos, a cambio de rendimientos y recompensas.

“Luego se convirtió en accionista activo porque encontró algo que le aseguraba conocer al artista”, cuenta el chileno Rodrigo Segal, cofundador del negocio.

En esta industria, que en 2015 generó ingresos globales por 4,700 millones de dólares, según Statista, Segal quiere acabar con los problemas de financiamiento de las pequeñas productoras, que deben cubrir, al menos, 50% del pago a la banda para garantizar el espectáculo. “Ésta es la parte que financiamos y que suelen obtener a través de amigos, o con la banca”, donde las tasas son altas, dice.

Así, junto con Javier Hasbun y Juan Pablo Duch creó un modelo de financiamiento colectivo (crowdfunding) en el que una persona (el inversor) decide si aporta capital a través de un análisis simplificado del éxito de la banda en presentaciones anteriores, como la venta de boletos o fans en Facebook, además de una tabla de estimaciones sobre el retorno de inversión esperado en el mejor y en el peor escenario.

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Su primer fondeo fue un show del británico Morrissey, en Chile, que levantó 400,000 dólares. Hoy la plataforma suma más de 2.3 millones de dólares (mdd) en más de 69 conciertos fondeados en 19 meses, con rendimientos de 25% para sus más de 600 accionistas.

Segal y sus socios se apoyan con una firma de abogados para blindar a sus inversionistas ante cancelaciones, promotores de dudosa reputación y reembolsos tardíos.

Hasta el momento sólo uno ha sido cancelado, el de Molotov en Chile, por motivos personales de la banda. La promotora tardó en devolver el 100% del fondeo, que fue de 25,000 dólares, y se aplicó una tasa de castigo de 2.76%.

El objetivo principal de Weeshing es incursionar en el mercado estadounidense, donde planea establecer su matriz. Acaba de instalarse en Argentina y Perú, y recientemente cerró una ronda de capital con Play Business, un crowdfunding mexicano de equity, para financiar su entrada a México este año.

“Queremos tener presencia en los principales lugares que visitan los artistas”, detalla Segal.

En el país, deberá enfrentarse con CIE, la cuarta promotora de espectáculos y operadora de recintos más importante del mundo, que a través de su división de conciertos, OCESA, y su sociedad con Ticketmaster, es una amenaza para los promotores independientes, asegura Luis López, un emprendedor que, en 2011, creó Bandastic, con un modelo de negocio similar al de Segal y que no prosperó.

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“México es una de las plazas más importantes del mundo en conciertos, pero vamos a entrar para mejorar el negocio de las promotoras y la experiencia de los asistentes”, promete Segal. López asegura que Weeshing se está metiendo a un negocio muy complejo en el país, “pero si dan en el clavo, los beneficios serán enormes”, asegura López.

La plataforma trabaja con las productoras destacadas de Chile, Perú y Argentina, como Transistor, Rock Show y MTS. En México podría ayudar a Sicario y Distrito Global.

Nota del editor: Este artículo fue publicado en la edición 1205 de la revista Expansión.

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