Protege a tu empresa contra prácticas corruptas y fraudes

Las fianzas de fidelidad son el complemento a tus seguros, éstas protegen a tu compañía de las malas prácticas que puedan cometer los empleados.
Sólo estará cubierta por la póliza si, como consecuencia de malas prácticas, hay un daño patrimonial.
Corrupción.  Sólo estará cubierta por la póliza si, como consecuencia de malas prácticas, hay un daño patrimonial.  (Foto: iStock)
Samantha Álvarez /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Seis de cada diez empresas en México considera que la corrupción agiliza trámites. En 2016, 561 de cada 10,000 compañías que realizaron algún tipo de trámite experimentó, al menos, un acto de corrupción. Y 82.2% considera que este tipo de ilegalidades son frencuentes entre los servidores públicos, según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas (ENCRIGE), que publicó el lunes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Sin embargo, es posible mantener a salvo el negocio de las malas prácticas que cometan los empleados y directores como fraude, abuso de confianza y daños patrimoniales derivados de actos de corrupción. El instrumento financiero adecuado para protegerse es una póliza de fidelidad.

Al contrario de un seguro, que cubre los riesgos que un agente externo (fenómeno natural, persona o situación fortuita) ocasione en la empresa, las fianzas protegen las acciones o comportamientos que cometa un empleado de la compañía y que dañen el patrimonio de ésta, explica Marco De la Rosa, gerente de autos, daños y vida de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

Las fianzas de fidelidad cubren robo, fraude, abuso de confianza y peculado, es decir la malversación de fondos públicos.

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Pero para que el producto sea cobrado por el afectado, éste debe tener pruebas, testigos, videos y una demanda interpuesta ante el Ministerio Público correspondiente. El pago depende de la resolución que dé el MP después de su investigación, explica Juana Delgadillo, subdirectora de Fianzas de Lockton México, broker de seguros y fianzas.

El concepto de corrupción (corromper a otro para obtener algo) no está cubierto por la fianza, aclaran los expertos, pero sí lo está si la acción derivó en un fraude o robo a la compañía y dañó el patrimonio económico de la empresa. Por su parte, el daño moral, como reputación de la marca y pérdida de confianza de los clientes, no queda cubierto.

“Si una persona que esté dentro de la empresa se pone de acuerdo con un proveedor para hacer un mal manejo que va a afectar el patrimonio de la empresa, (el daño) queda cubierto (siempre y cuando) el empleado que está maquinando ese daño tenga un beneficio”, ejemplifica Ángeles Saldaña, gerente de fidelidad de la afianzadora Sofimex.

De acuerdo con la consultora de negocios PwC, quien publicó una encuesta de Delitos Económicos en 2016 en la que entrevistó a 6,000 participantes a nivel global, los 240 mexicanos consultados encontraron que los delitos más comunes en México son la malversación de activos (76%), el soborno y la corrupción (21%) y el fraude en adquisiciones y uso indebido de información privilegiada (19%).

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En el país, 14% de los participantes tuvieron pérdidas asociadas a estos delitos por más de 1 millón de dólares entre 2014 y 2016. Y una de cada cuatro compañías dijo que había perdido oportunidades de negocio a causa de sobornos pagados por sus competidores, retrata el estudio.

Más de la mitad (64%) de los incidentes graves de delitos económicos fueron perpetrados por empleados de la organización afectada, mencionan los encuestados. Los actores internos del fraude tienden a ser hombres con grado universitario, de 31 a 40 años de edad y con una antigüedad de tres a cinco años.

Aunado a estos riesgos, el 19 de julio entrará en vigor la nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas y otras leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), popularmente conocida como Ley 3 de 3, que castigarán el soborno, tráfico de influencias, colusión y uso indebido de recursos cometidos entre empresarios y socios de compañías que se relacionen con recursos y servidores públicos.

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La sanción económica a las compañías involucradas en actos de corrupción puede ir de 1,000 a 1.5 millones de veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), es decir de 75,490 pesos a 113.2 millones de pesos). Contar con una póliza de fidelidad ayudaría a los empresarios a mitigar el impacto del daño que ocasionaron sus empleados a la empresa.

¿Cuál me conviene?

Existen las fianzas de fidelidad individuales y globales. Las primeras se contratan para directores de finanzas, pues ellos toman decisiones cruciales para las empresas y manejan dinero.

“Este producto sirve para hacer presión sobre ellos y hacerles saber que si hacen mal uso de los recurso de la compañía, sí habrá repercusiones”, dice Delgadillo. La afianzadora podría tomar como garantía un bien inmueble del directivo para emitir la póliza.

La fianza global cubre a todos los empleados de la empresa, desde el director general hasta el obrero. No pide garantías y el monto de suma asegurada dependerá del monto de ventas o ingresos que tenga la empresa a la semana.

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Los empleados más caros para una compañía son los vendedores y los directivos, porque son ellos quienes manejan dinero y tienen acceso a datos sensibles.

Los giros que las afianzadoras no cubren son: rifas y sorteos, traslado de valores, transportistas, joyería, casas de cambio, casas de bolsa y cajas de ahorro, señala Lockton. Tampoco cubren el robo hormiga porque es difícil comprobarlo, ni pérdidas “misteriosas”, coinciden especialistas. Los giros considerados de alto riesgo son gobierno y el sector financiero.

Las fianzas de fidelidad tienen una vigencia de anual y son deducibles de impuestos al 100%. “Son complemento de los seguros de efectivo y valores”, dice Ángeles Saldaña.

¿Me alcanza?

Este producto no es muy solicitado por desconocimiento, pero su costo no es alto. De acuerdo con cotizaciones proporcionadas por Ángeles Saldaña, de Sofimex, una fianza de 100,000 pesos para una microempresa que tiene 18 empleados administrativos y 25 obreros va a tener un costo total de 5,450 pesos en un giro de negocio no riesgoso, como el restaurantero o farmacéutico.

Mientras que para una empresa de 150 empleados (donde hay vendedores, administrativos y obreros) con un monto de cobertura de 500,000 pesos, la prima anual es de 63,300 pesos.

Para una empresa más grande de 501 empleados en adelante, con una cobertura de 1 millón de pesos, la prima sería de 217,000 pesos.

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