Neumonía: 5 cosas que debes saber

Para los más jóvenes, viejos, frágiles o inmunocomprometidos, esta enfermedad puede ser difícil de combatir.
La neumonía suele ser una complicación del resfriado o la gripe, cuando la enfermedad se aloja en los pulmones.
Prevención  La neumonía suele ser una complicación del resfriado o la gripe, cuando la enfermedad se aloja en los pulmones.  (Foto: iStock)
Sandee LaMotte
(CNN) -

Sientes opresión en el pecho y, a veces, dificultad para respirar. Toses o jadeas tan fuerte que pronto comienzan a dolerte los costados.

Sientes cansancio, como si toda la sangre se hubiera ido del cuerpo. Aumenta la fiebre. Tienes escalofríos y empiezas a temblar.

Son todos síntomas de neumonía, una infección pulmonar grave que se cobra la vida de cientos de miles de personas en todo el mundo cada año.

Estas son cinco cosas clave que debes saber acerca de esta enfermedad potencialmente mortal.

1. ¿Qué la causa?

Puede ser causada por un virus, bacterias o incluso un hongo. Aunque la neumonía en sí no es contagiosa, los gérmenes que la pueden causar sí lo son. Si es originada por un virus, puede evolucionar fácilmente en neumonía bacteriana, que puede ser grave.

La neumonía ocurre cuando los sacos de aire o alvéolos de los pulmones se llenan con líquido o pus. Eso hace más difícil respirar y obtener suficiente oxígeno. Si no se trata, los niveles de oxígeno pueden caer a niveles que amenazan la vida.

La neumonía puede darse en un pulmón o ambos pulmones, lo que se denomina neumonía doble. O puedes tenerla y ni siquiera saberlo, una condición conocida como "neumonía errante".

2. Factores de riesgo

La mayoría de las personas sanas pueden luchar contra la neumonía, pero para los más jóvenes, viejos, frágiles o inmunocomprometidos, la enfermedad puede ser difícil de combatir. Solo en Estados Unidos, la neumonía mata a unas 50,000 personas al año, en su mayoría adultos mayores de 75 años y niños menores de 5 años.

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Según la UNICEF, más de 2,500 niños mueren diariamente de neumonía en todo el mundo, la mayoría de ellos menores de 2 años, lo que la convierte en la principal causa de muerte de los más pequeños.

Cualquier persona con una enfermedad crónica como diabetes, problemas renales, insuficiencia cardíaca, VIH/SIDA o una enfermedad pulmonar como la EPOC también está en alto riesgo, al igual que las personas que se someten a quimioterapia o toman un fármaco inmunosupresor. Fumar y beber demasiado alcohol también puede aumentar las posibilidades de contraer la enfermedad.

3. Síntomas

Muchos de los síntomas de la neumonía son similares a los de un resfriado o la gripe. Entonces, ¿cómo saber la diferencia?

En general, los resfriados suelen darse más bien lentamente, quizás con escurrimiento nasal y dolor de garganta. Si agregas fiebre, dolores corporales y dolor de cabeza que se presentan rápidamente, podría ser que tengas gripe. La neumonía suele ser una complicación del resfriado o la gripe, cuando la enfermedad se aloja en los pulmones.

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Si tu neumonía es causada por un virus, los síntomas serán similares a los de la gripe durante los primeros días: tos seca, fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga extrema, falta de apetito, dolor muscular y debilidad. Pero luego la tos empeorará y producirá moco, la fiebre aumentará y la respiración empeorará. Es posible que presentes un dolor de pecho agudo o punzante. Los labios pueden volverse azulados.

Las personas que tienen neumonía viral corren alto riesgo de desarrollar neumonía bacteriana.

Con la neumonía bacteriana, también podrías tener fiebre muy alta (39 grados) y sudoración profusa, con una respiración rápida y dificultosa y un pulso más alto. Debido a la falta de oxígeno, podría haber una tonalidad azulada debajo de las uñas. Podría haber confusión mental, especialmente en los ancianos.

Si piensas que tienes síntomas de neumonía, no lo dudes, consulta a un médico inmediatamente.

¿Cómo saber si tienes neumonía?

4. Tratamiento

Para verificar que tienes neumonía, tu médico probablemente ordene una radiografía de tórax, en la cual se pueden ver claramente los sacos llenos de líquido.

El tratamiento depende de la causa. Para la neumonía viral, se puede prescribir un medicamento antiviral, mientras que los antibióticos se utilizan para tratar la neumonía por hongos y bacterias. La mayoría de la neumonía bacteriana es causada por la bacteria estreptococo, seguida por la bacteria haemophilus y estafilococo.

Por desgracia, el aumento de las cepas resistentes a los antibióticos, o serotipos, de la bacteria estreptococo, hace que sea más difícil tratar la neumonía, especialmente el contagio se da en un hospital, donde se encuentran más comúnmente las bacterias resistentes.

5. Prevención

La mejor manera de prevenir la neumonía es aprovechar las vacunas. La neumonía a menudo sigue a la gripe, por lo que aplicarse la vacuna anual contra la gripe es clave.

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Para los grupos de alto riesgo, actualmente existen tres tipos de vacunas contra la neumonía: PCV13 o vacuna neumocócica conjugada, que protege contra algunos serotipos de bacterias estreptocócicas; PPSV23 o vacuna neumocócica polisacárida, que protege contra muchos serotipos más; y la Hib, o vacuna contra la Haemophilus influenzae tipo b.

Cada una tiene ciertos riesgos y recomendaciones, así que consulta con tu proveedor atención médica para saber si la vacuna es segura para ti o tu familia.

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