Senado decide si Dilma Rousseff se queda en la presidencia

Los legisladores inician la discusión para decidir si abren un juicio político a la presidenta, que de aprobarse implicaría la salida de Rousseff del poder por seis meses para preparar su defensa.
El Senado decide si procede el juicio político contra Rousseff
BRASILIA (Expansión) -

El Senado de Brasil votará este miércoles si abre un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff por violar normas presupuestarias, en medio de expectativas de que se convierta en la primera jefa del Gobierno del país depuesta en más de dos décadas.

Si una mayoría simple de los 81 senadores vota a favor de iniciar el proceso, la mandataria será suspendida de su cargo por hasta seis meses y asumirá el poder su vicepresidente, Michel Temer.

Más de la mitad de los senadores votarán por juzgar a Rousseff, por lo que la primera presidenta de Brasil debería dejar el Palacio de Planalto el jueves, según recuentos de los periódicos locales.

La decisión pondría fin a 13 años del izquierdista Partido de los Trabajadores al mando de la mayor economía de América Latina.

La crisis política ha golpeado a Brasil en un momento en que esperaba brillar en el escenario mundial, mientras se prepara para recibir en agosto los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
Los senadores iniciaron la discusión y a cada miembro se le dará la oportunidad de hablar.

La votación final se espera alrededor de las 20:00 hora local (18:00 hora del centro de México).

Corte rechaza petición para anular el proceso

El magistrado Teori Zavascki del Supremo Tribunal Federal rechazó este miércoles la solicitud del Gobierno de suspender el proceso de juicio político contra Rousseff, informó un portavoz de la corte.

La Abogacía General de la Unión, el órgano defensor del Estado, ingresó el martes una solicitud para que el proceso fuera suspendido en el Congreso, bajo el argumento de que existen vicios de procedimiento porque éste fue iniciado por el depuesto presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Abogados del Gobierno dijeron que Cunha inició el procedimiento alentado por motivaciones políticas contra Rousseff.

Dilma da batalla

Rousseff, quien acusa que el juicio político es ilegal y un "golpe de Estado", ha prometido dar batalla hasta el último minuto. Su Gobierno apeló al Supremo Tribunal Federal el martes.

"No renunciaré, eso nunca ha pasado por mi mente", dijo Rousseff el martes en un discurso, recibiendo alabanzas de sus partidarios. Se espera que la mandataria hable al país este miércoles.

El proceso de impugnación ocurre mientras Brasil atraviesa por su recesión más profunda desde la década de 1930 y en medio del peor escándalo de corrupción en la historia del país: una investigación no relacionada sobre una trama de sobornos en la petrolera controlada por el Estado, Petrobras.

La crisis económica y la investigación en la compañía han paralizado a la administración de Rousseff en su segundo mandato.

Existen preocupaciones de que el tenso momento político en Brasil genere protestas que podrían volverse violentas.

El miércoles, manifestantes que se oponen al juicio político bloquearon caminos y quemaron neumáticos durante protestas en Sao Paulo, la capital Brasilia y otras ciudades, irritando a los conductores durante la hora pico de la mañana y provocando enfrentamientos con la policía.

El Partido de los Trabajadores y asociaciones sindicales han convocado a una huelga nacional.

La votación se produce tras una semana de caos que se inició cuando el recién nombrado presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Maranhao, anunció el lunes que anulaba la votación del pleno de la sala del 17 de abril para avanzar en el juicio político a Rousseff, argumentando errores de procedimiento.

El líder del Senado, Renan Calheiros, rechazó la iniciativa en cuestión de horas y dijo que la Cámara alta seguiría adelante con el procedimiento para impugnar a Rousseff.

Maranhao dio pie atrás a su sorpresiva decisión el martes, luego de quejas de que era ilegal. Eso allanó el camino para la votación en el Senado.

Si el caso va a juicio en el Senado, presidido por el jefe del Supremo Tribunal Federal, los opositores de Rousseff confían en que pueden reunir los 53 votos necesarios, o dos tercios de los 81 senadores, para remover a la presidenta. En tal escenario, Temer completaría el resto del mandato hasta las elecciones del 2018.

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