Estados Unidos y Corea del Norte: ¿una guerra inminente?

A pesar de la subida de la tensión entre ambos países en las últimas semanas, el punto de no retorno aún se encuentra lejos, señalan analistas.
Un polvorín  Los especialistas coincidieron en que solo hace falta una chispa para encender el conflicto entre Washington y Pyongyang.  (Foto: Fotoarte: David Ortiz)
JOSHUA BERLINGER Y BRAD LENDON
(CNN) -

Barcos de guerra y submarinos de Estados Unidos en movimiento, Corea del Norte realizando un ensayo de artillería a gran escala, Washington y Pyongyang intercambiando una incendiaria retórica cada semana.

Con todo esto, es difícil saber si la guerra es inminente o si en realidad son solo tensiones crecientes en lo que el nuevo gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encuentra la manera de lidiar con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.

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Los reportes diarios sobre la frágil situación alimentan las preocupaciones sobre una guerra inminente. Pero, ¿se llegó realmente a un punto de no retorno?

Tan sólo una chispa

La situación es un polvorín y basta una pequeña chispa, temen los analistas.

"La verdadera cuestión ahora es que alguien cometa un error estúpido, porque cualquier tipo de escalada menor podría salirse de las manos", dijo Bruce Bennett, analista de defensa de RAND Corporation.

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Sin embargo, incluso ante un error de cálculo, muchos expertos creen que la guerra no es inminente.

Si lo fuera, las fuerzas armadas de Estados Unidos estarían colocadas en lo que se conoce como Defcon 2, según Carl Schuster, profesor de la Universidad de Hawai y exdirector de operaciones en Centro de Inteligencia Conjunto del Comando del Pacífico de Estados Unidos.

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Schuster dijo que el anuncio sería formal y público.

El ejército de Estados Unidos también se reforzaría dentro de sus fronteras y enviaría un segundo portaaviones al este de Asia, y los portaaviones no se mueven rápido.

El Comando del Pacífico de Estados Unidos dijo que el grupo de ataque del portaaviones USS Carl Vinson llegará a la Península de Corea a finales de abril, pero no ha anunciado ningún otro movimiento de portaaviones.

Schuster añadió que también es importante ver los movimientos de tanques y artillería de Corea del Norte.

El masivo ensayo de artillería del martes, que según un funcionario fue el mayor de la historia del país, es una mala señal. Sin embargo, también habría que considerar cuanto munición se trasladó para tal evento.

Schuster dijo que los norcoreanos probablemente moverían mucha más munición para una batalla, y esta sería visible con imágenes de satélite.

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El factor Trump

Para complicar las cosas, la presidencia de Donald Trump ha dado paso a una nueva era de retórica dura y política arriesgada.

Trump y miembros clave de su gabinete han elevado recientemente la retórica, afirmando que "la era de la paciencia estratégica ha terminado" y "todas las opciones están sobre la mesa" cuando se trata de lidiar con el aislado Estado.

El presidente estadounidense está empujando a China, el aliado más importante de Pyongyang, a presionar económicamente a Corea del Norte con el fin de que abandone su programa nuclear.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, dijo que Estados Unidos intenta reunir el apoyo de sus aliados y vecinos de Corea del Norte, entre ellos China, para tensar la cuerda.

La preocupación es que presionar más en coordinación con otros, estrategia empleada anteriormente, no cambiará las cosas. Corea del Norte normalmente responde a las sanciones con nuevos desafíos.

Otros comentarios públicos de Trump tampoco ayudan. A menudo acude a Twitter para menospreciar o regañar a Pyongyang y recientemente dijo en una sala llena de periodistas que no cree que Kim sea "tan fuerte como dice que es".

Tong Zhao, investigador del Centro Carnegie Tsinghua para la Política Mundial, en Beijing, dijo que el comentario podría provocar aún más a Corea del Norte.

"Ser llamado débil sólo les anima a aparecer más fuertes", dijo.

Lo que quiere Kim

Igualmente importante es la cuestión de lo que Kim está dispuesto a hacer.

A pesar de que ha sido retratado como joven e impulsivo, el deseo de armas nucleares de Corea del Norte tiene un propósito claro: asegurar su supervivencia.

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"(Corea del Norte) cree que la única manera de disuadir a Estados Unidos de atacarlos, y mantener el poder del régimen de Kim, es poseer armas nucleares", dijo Joe Bermudez, analista de 38 North, un grupo de seguimiento de Corea del Norte .

Bennett dijo que los líderes de Corea del Norte ven a Estados como Libia y se preocupan de seguir el camino de Moammar Gadhafi si aceptan abandonar sus ambiciones nucleares.

"Él (Kim Jong Un) dirige un Estado al que generosamente se llama del tercer mundo en términos de economía. Y tiene que tener algo con lo que demostrar la fuerza de su liderazgo. Quiere la energía nuclear y quiere poder decir que está a la par de Estados Unidos por ella", agregó Bennett.

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Preocupaciones de los vecinos

La tensión en curso ha dejado a los vecinos de Corea del Norte preparándose para lo peor.

Japón sostuvo sus primeros simulacros de evacuación el mes pasado y sacó una guía sobre qué hacer en caso de ataque.

Los residentes de la capital surcoreana, Seúl, llevan a cabo simulacros una vez o dos veces al año, pero a menudo son ignorados. Corea del Sur publica orientaciones sobre qué hacer en caso de una emergencia o guerra, pero no está claro cuántas guías terminan en manos del público.

China ha tratado de jugar un rol de intermediario, proponiendo posibles acuerdos para apaciguar la situación. Hasta ahora, tanto Corea del Norte como Estados Unidos los rechazaron.

Evitar un conflicto a gran escala en la Península Coreana es la meta principal de China. Beijing se preocupa por el costo de la guerra en términos de vida y material, pero también las consecuencias del final de Corea del Norte: el flujo de refugiados hacia China y una Corea unificada, aliada de Estados Unidos, con tropas estadounidenses en su frontera.

Los analistas dicen que todas las partes creen que una guerra convencional a gran escala sería devastadora y no serviría a los intereses de nadie.

Incidentes en el pasado reciente, incluyendo el hundimiento en 2010 de un buque de guerra de Corea del Sur y el bombardeo en una isla surcoreana en 2014, no condujeron a la guerra en la Península coreana.

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