OPINIÓN: Por qué se necesitan más mujeres líderes en la política

El liderazgo de las mujeres impulsa cambios directos en las políticas estructurales, como el permiso parental, el cuidado infantil y el sueldo.
La candidata demócrata Hillary Clinton busca la presidencia de Estados Unidos.
El centro de la escena política  La candidata demócrata Hillary Clinton busca la presidencia de Estados Unidos.  (Foto: Reuters)

Nota del editor: Gwen K. Young dirige el Proyecto Women in Public Service, perteneciente al Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson. Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor.

(CNN) – Desde Estados Unidos a Gran Bretaña pasando por las Naciones Unidas, las mujeres están asumiendo el centro de la escena política. En la convención demócrata de la semana pasada, Hillary Clinton fue oficialmente elegida como candidata presidencial del Partido Demócrata, aceptando la nominación con un mensaje de video que iniciaba con la ruptura simbólica de un cristal.

"Cuando no hay techos, el cielo es el límite. Así que sigamos adelante, hasta que cada una de las 161 millones de mujeres y niñas de Estados Unidos tenga la oportunidad que merece", dijo Clinton el jueves por la noche.

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Pero en Gran Bretaña, Theresa May ya es la segunda mujer en romper el techo de cristal, asumiendo el gobierno luego de que David Cameron renunciara y convirtiéndose en la segunda mujer primera ministra de Gran Bretaña. Mientras tanto, en las Naciones Unidas, varios de los principales candidatos para suceder al secretario general Ban Ki-moon, son mujeres.

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Todo esto entraña una enorme importancia… y no solo en aras de la equidad básica.

Hace cinco años, cuando escribía sobre la cuestión de si era importante que hubiera mujeres líderes, el columnista del New York Times Nicholas Kristoff explicaba que "la forma más eficaz de combatir la pobreza mundial, de reducir los conflictos civiles, incluso de reducir las emisiones de carbono, es invertir en la educación de las niñas e incorporar a las mujeres en la fuerza laboral formal".

Después de dedicar mi carrera a la ayuda humanitaria y al desarrollo internacional puedo dar fe de que colocar mujeres en posiciones de liderazgo en los programas de desarrollo garantiza que los recursos se asignen de manera justa y efectiva.

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¿Por qué?

La evidencia muestra que las mujeres líderes suelen tener más compasión y empatía, y un estilo de negociación más abierto e inclusivo. Esto no es, desde luego, necesariamente cierto para todas las mujeres, hay muchos diferentes estilos de liderazgo. Dicho esto, las ideas modernas del liderazgo transformador están más en consonancia con las cualidades que las mujeres por lo general comparten: la empatía, la inclusión y un estilo de negociación abierto.

En las naciones en desarrollo, la participación de las mujeres impacta la forma en que se gastan los recursos - ya sea a través de esfuerzos de presupuestos de género o, simplemente, como en el caso del cambio climático, mostrando cómo las mujeres en el mundo en desarrollo experimentan las problemáticas de manera distinta que los hombres. La participación de las mujeres en el movimiento por el clima, por ejemplo, ha dado pie a una mejor formulación de políticas y ha detonado soluciones como las cocinas solares no contaminantes. El liderazgo de las mujeres también impulsa cambios directos en las políticas estructurales, como el permiso parental, el cuidado infantil y el sueldo.

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Como ha señalado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, "Las mujeres suelen invertir una mayor proporción de sus ingresos en sus familias y comunidades que los hombres". La agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional, por su parte, dice que cuando "10% más de niñas asisten a la escuela, el PIB de un país aumenta en promedio un 3%", y agrega que cuando las mujeres tienen la misma cantidad de tierra que los hombres, "hay un aumento de un 10% en el rendimiento de los cultivos".

Los países en desarrollo no son los únicos que pueden beneficiarse del aumento de la participación femenina en la fuerza laboral, incluso en posiciones de liderazgo. Un informe de 2014 de Goldman Sachs sostenía que Japón podría aumentar su PIB absoluto en un 12.5% si la participación laboral femenina subiera igualando a la de los hombres.

En Canadá, un estudio sobre el impacto de las mujeres en el servicio público revelaba que las mujeres tienen un claro impacto sobre las "políticas, programas y operaciones de la industria pesquera, automotriz, la seguridad nacional, los recursos naturales, el medio ambiente, la ciencia, los recursos humanos y las relaciones internacionales". Este impacto no solo surge de la inclusión de la perspectiva de las mujeres, sino también de estilos de liderazgo que son abiertos, colaborativos y menos jerárquicos.

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Afortunadamente, se han producido grandes avances para las mujeres en puestos de liderazgo, y en la fuerza laboral en general.

Con base en las tendencias actuales, en 118 años cerraríamos la brecha de ingresos, según el Foro Económico Mundial, ya que las mujeres avanzan hacia puestos de liderazgo, tanto en el ámbito privado como en el público. El Foro señala que aproximadamente la mitad de los países del mundo han tenido una mujer cabeza de gobierno o Estado en un momento dado.

Actualmente hay alrededor de una docena de mujeres que ocupan el cargo de jefe de Estado o de gobierno, mientras que los tres primeros puestos de la lista Forbes de las 100 mujeres más poderosas están en la arena política: Angela Merkel, Hillary Clinton y Janet Yellen. En las recientes elecciones parlamentarias de Australia, hubo tal aumento en las mujeres elegidas para un escaño que en paridad de género en la política, el país mejoró al clasificar del puesto 56 al 37 a nivel mundial. Estas elecciones se produjeron después de la histórica votación este año en Taiwán, que eligió a su primera mujer presidente, mientras que Samoa (situado en uno de los peores lugares en materia de representación política femenina, el Pacífico Sur) ha visto finalmente a un gobierno con presencia de mujeres.

Las mujeres están empezando a abrirse paso en la política, y aunque todavía estamos muy lejos de la meta del proyecto Mujeres en el Servicio Público o Women in Public Service Project de gobiernos compuestos en 50% por mujeres para el año 2050, vemos un alentador progreso.

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Los actuales problemas globales requieren líderes con innovación y diversos conjuntos de habilidades que solo pueden provenir de diversas ideas y actores. Las mujeres aportan habilidades, diferentes perspectivas y diferencia estructural y cultural para impulsar soluciones eficaces. En resumen, las mujeres líderes cambian la forma en que se configuran las soluciones globales.

Por eso es importante seguir avanzando en esa dirección. La equidad y la igualdad son metas admirables en sí mismas. Y las mujeres han demostrado consistentemente que son capaces de mejorar las políticas de formas importantes.

Sin embargo, tener más mujeres líderes - desde la política a la sala de juntas - es importante también por otra razón. El solo hecho de que ocupen esos puestos cambia las normas sobre quién puede liderar y qué cualidades son necesarias para hacerlo. Tener mujeres en los roles de liderazgo rompe barreras culturales y estructurales, mejorando el liderazgo en todo el mundo y demostrando a todos lo que las mujeres pueden lograr.

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