OPINIÓN: ¿Donald Trump está acabado desde hace semanas?

Los recientes escándalos que rodean al candidato republicano no hacen más que reforzar la imagen dañada de él que tienen los votantes.
Dos mujeres acusan a Donald Trump de tocarlas sin su consentimiento
Por: ROB CRILLY

Nota del editor: Rob Crilly es un periodista británico que vive en Nueva York. Fue corresponsal en Afganistán y Pakistán para el Telegraph y anteriormente fue corresponsal en África oriental para el Times. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) – ¿Hemos estado buscando el momento equivocado en esta campaña electoral? ¿Estamos tan ocupados buscando en la sensacional trampa de impuestos de Donald Trump o en sus vulgares comentarios acerca de las mujeres que hemos ignorado la verdadera historia que se desarrollaba frente a nosotros?

Esa es la lección que traigo desde las montañas Pocono de Pensilvania oriental, el estado clave que ha escapado de las garras de Trump.

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Después de un fin de semana tumultuoso de videos filtrados y debates acalorados, era posible esperar encontrar conmoción e indignación entre las mujeres de aquí. En vez de eso, me encontré con exasperación y una agotada resignación.

Tomemos como ejemplo a Kelly Camillo, una mujer de negocios que dirige Poke-a-Nose Pottery en la ruta 611 en Bartonsville. Ella no se sorprendió por la grabación filtrada de Trump, publicada el viernes, que reveló que en 2005 él presumía de ser capaz de manosear a las mujeres debido a su estatus de celebridad.

“Yo ya había tomado una decisión”, dijo Camillo mientras algunas familias pintaban cerámica pintada blanca sin esmaltar en su tienda. “El video simplemente reforzó todo”.

Camillo, que tiene un hijo de seis años de edad, había sido una votante indecisa al inicio de la campaña electoral. Las palabras de Trump sobre reconstruir la economía y el lugar de Estados Unidos en el mundo habían resonado en ella y entre muchos otros en un estado que, a pesar de haber votado demócrata en todas las elecciones desde 1992, hasta hace poco era considerado un campo de batalla clave.

Pero Camillo dijo que Hillary Clinton la fue ganando porque pareció más presidencial durante toda la campaña y logró mostrar su lado agradable, como lo hizo durante el debate del domingo, cuando escuchó a los votantes a medida que ellos le hacían preguntas.

Esa fue una frase común escuchada a lo largo del camino que lleva a los Poconos. No fue un solo momento, ninguna revelación o escándalo por sí solo lo que hizo cambiar de opinión a los votantes. Solo una creciente sensación de que uno de los candidatos, en lugar del otro, era más apto para el cargo de presidente.

Los momentos clave del segundo debate entre Hillary y Trump

A finales del mes pasado, Trump estaba contendiendo de manera casi pareja con Clinton en el estado. Pero un par de semanas desastrosas para la estrella televisiva —un mal primer debate, una tormenta en Twitter a las 3 de la mañana, luego ese video— permitieron a su rival abrir una ventaja de dos dígitos.

Trump estaba haciendo campaña el lunes por la noche en Wilkes-Barre, una ciudad sólidamente obrera en un estado que se extiende desde la zona industrial del Medio Oeste hasta la costa atlántica más acaudalada.

Es el territorio ideal para un mensaje radical de renovación económica, y más de 9,000 seguidores — muchos de ellos mujeres— se agolparon en un estadio deportivo para escucharlo.

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Entre ellos se encontraba Andrea Bell, una ingeniero químico. Ella dijo que no podía entender cómo alguien ofendido por las palabras de Trump podría mantener un empleo; tal era el sexismo cotidiano que experimentan las mujeres en el lugar de trabajo.

“Yo no toleraría (sus comentarios)”, dijo Bell mientras hacía fila en el fresco clima de otoño. “Pero eso no cambia mi opinión acerca de las capacidades de cualquier persona”.

Nada de esto es científico. Pero las dos mujeres y otras como ellas, que apoyan a distintos candidatos, concordaron en una cosa: No estaban sorprendidas.

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Y si somos honestos, ¿realmente nos impactó la revelación de que en 1995, Trump aparentemente declaró una pérdida de 916 millones de dólares para evitar legalmente el pago de impuestos sobre la renta federal durante 18 años?

¿O ya habíamos decidido en nuestras mentes que era 1) un magnate turbio que conocía todos los trucos en los libros para eludir sus responsabilidades, o 2) un genio financiero que se apega a las normas federales?

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De la misma manera, “machista descubierto en un escándalo de sexismo” es un titular que provoca poco más que bostezos entre aquellos con buena memoria.

La caída de Trump no será un nuevo escándalo que lo haga tropezar. Después de todo, ha operado entre el shock y el temor durante años.

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No, su problema es que cada nuevo detalle, cada nueva filtración está reforzando nuestra visión existente y largamente mantenida de ese hombre. Se vuelve más Trumpiana cada día.

Eso podría satisfacer a su base, pero no es la forma de ganarse a los indecisos. Trump podría estar a punto de descubrir que no puede ganar una elección cuando su máximo está a 30 y tantos por ciento.

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