OPINIÓN: Cuatro contradicciones de Trump entre su discurso y sus actos

Las palabras de Trump contradicen sus actos hasta la fecha, los cuales han fomentado las divisiones y el odio a los musulmanes.
¿Otro objetivo?  Lo que el presidente estadounidense Donald Trump quiere tiene muy poco que ver con la paz, la estabilidad y la prosperidad para la gente de Medio Oriente, aseguran analistas.  (Foto: EFE)
Sahar Aziz

Nota del editor: Sahar Aziz es profesora asociada en la Facultad de Derecho de la Universidad A&M de Texas y es miembro numerario del Brookings Doha Center. Escribió el libro Rethinking Counterterrorism in the Age of ISIS. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) — Si algo hemos aprendido sobre Donald Trump es que no tiene reparos para contradecirse con tal de obtener lo que quiere. En Arabia Saudita quiso un acuerdo militar de 110,000 millones de dólares, no precisamente para promover la paz y la tolerancia, como proclamó más tarde en su discurso del domingo 21 de mayo.

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Es por esta razón que no "recordaremos su discurso como el comienzo de la paz en Medio Oriente", como él pretendía, sino como un impulso a la guerra que está acabando con ella. El discurso de Trump tampoco acabará con la fobia al islam ni con el fanatismo que ha incitado a lo largo de los pasados dos años. Después de todo, necesitará chivos expiatorios cuando el terrorismo de Medio Oriente alcance inevitablemente a Estados Unidos.

Como conocemos el estilo de liderazgo oportunista de Trump, al que él llama "realismo con principios", sabemos que habrá más contradicciones entre su discurso y sus actos. Cuatro contradicciones en particular exigen que las analicemos para predecir qué le espera a la política exterior estadounidense en Medio Oriente, así como al trato a los musulmanes en Estados Unidos.

Primero, Trump pregona paz y prosperidad en su discurso, pero luego vende armas a los saudíes, cosa que incitará inevitablemente a la guerra. Trump considera que el terrorismo en Medio Oriente es una oportunidad para crear empleos en Estados Unidos y para enriquecer a los magnates de la industria militar.

Mientras hablaba de terrorismo a los dictadores más duraderos del mundo, Trump omitió mencionar que la violencia de parte del Estado y la represión fomentan las campañas propagandísticas de ISIS y Al Qaeda.

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Proclama que los líderes árabes son defensores de la libertad de la gente. Al recomendar a sus aliados que permitan que "los jóvenes musulmanes crezcan sin miedo, a salvo de la violencia y sin saber qué es el odio", fingió que la Primavera Árabe nunca ocurrió.

El pueblo se levantó contra su gobierno autoritario en busca de justamente esas cosas, pero se encontraron con que Estados Unidos los abandonó y los regímenes árabes (a los que está armando, como ya dijimos) los reprimieron violentamente.

Es por ello que no debemos esperar que el gobierno de Trump haga un intento significativo por reducir el terrorismo en la región. El foco de la estrategia estadounidense de contraterrorismo será contener la violencia en Medio Oriente e impedir que cruce el Atlántico.

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La segunda de las contradicciones de Trump: deslindar deliberadamente al islam del terrorismo en su discurso a los compradores saudíes de armas mientras promueve la islamofobia en Estados Unidos. A lo largo de los pasados dos años, Trump ha declarado en repetidas ocasiones que "el islam nos odia" y que el islam es "una ideología extranjera odiosa", retórica que ha envalentonado a los nacionalistas blancos que lo respaldan para discriminar y atacar a los musulmanes.

El fanatismo antimusulmán creciente podría dar a su gobierno manga ancha para hacer investigaciones, vigilar y promover acción penal de forma desproporcionada en contra de los musulmanes.

La tercera contradicción: hay pocas pruebas de que Trump esté dispuesto a participar en el esfuerzo mundial por "contrarrestar la ideología extremista", término que acuñó estratégicamente para sustituir al del "terrorismo islámico radical" que ha estado vendiéndoles a sus partidarios de derecha.

Mientras anunciaba un "centro nuevo e innovador que represente una declaración clara de que los países mayoritariamente musulmanes tienen que liderar el combate a la radicalización", omitió hacerse responsable de su propio discurso divisivo que radicaliza a la derecha en Estados Unidos. A lo largo de los pasados cinco años, la ideología extremista de la derecha ha alcanzado niveles preocupantes.

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También es probable que siga usando el término "terrorismo islámico radical" en sus discursos ante públicos estadounidenses y una ceguera consciente ante el aumento de la violencia de la derecha alternativa, de las milicias de derecha y del Ku Klux Klan.

La cuarta y última contradicción: Trump declaró que en "las imágenes de la destrucción, tras todo el terror, no vemos indicios de que los asesinados fueran judíos o cristianos, chiitas o sunitas". Aquí manifiesta empatía por los musulmanes aunque en sus políticas nacionales señala y discrimina a los musulmanes.

Su primer decreto fue para prohibir la entrada legal a Estados Unidos de millones de personas procedentes de países mayoritariamente musulmanes. La cláusula sobre refugiados de ese decreto se aplicaba solamente a los refugiados sirios musulmanes y exentaba a los refugiados sirios cristianos, como si la vida de los cientos de miles de sirios musulmanes asesinados no tuviera valor.

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En todos los discursos en los que ha advertido sobre los actos terroristas cometidos por musulmanes, nunca ha reconocido el aumento de los crímenes de odio, de los actos vandálicos contra mezquitas y del acoso que sufren los musulmanes en Estados Unidos. Para Trump, hay una gran diferencia entre musulmanes y todos los demás.

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Aunque a los ciudadanos de Medio Oriente y Estados Unidos les parezcan repugnantes sus contradicciones, su público en Arabia Saudita no pensará lo mismo. Por el contrario, los gobernadores autoritarios de Medio Oriente verán a Trump como demagogo igual a ellos, que hará lo que sea necesario para conseguir lo que quiere. Lo que quiere tiene muy poco que ver con la paz, la estabilidad y la prosperidad para la gente de Medio Oriente.

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