OPINIÓN. Ataques en Occidente: ejecutados por musulmanes de segunda generación

Frecuentemente los terroristas sienten una suerte de identidad dividida: no del todo occidentales, pero al mismo tiempo tampoco se sienten cómodos con la cultura de donde vinieron sus padres.
Perfil psicológico de un terrorista: infundir miedo en todo momento y lugar
Peter Bergen

Nota de editor: Peter Bergen es analista de seguridad nacional de CNN, uno de los vicepresidentes de New America y profesor en la Universidad Estatal de Arizona. Es el autor de "United States of Jihad: Investigating America's Homegrown Terrorists". Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) – Debido a que los ataques del 11 de septiembre fueron perpetrados por 19 secuestradores árabes nacidos en el extranjero, muchos asumen que todos los terroristas que atacan a Occidente son extranjeros.

Esto explica, en parte, por qué Donald Trump es ahora presidente. Defendió un enfoque aparentemente obvio para el problema del terrorismo durante su campaña presidencial, a saber, prohibir la inmigración musulmana, incluidos los refugiados.

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Pero, en realidad, todos los ataques terroristas letales en territorio estadounidense ocurridos desde el 11 de septiembre han sido cometidos por un ciudadano estadounidense o un residente permanente legal.

Por eso no sorprende la noticia de que el terrorista que llevó a cabo el ataque de Manchester, Salman Abedi, hijo de inmigrantes libios, nació y creció en el Reino Unido.

Una y otra vez desde el 11 de septiembre los ataques terroristas en Occidente han sido ejecutados por musulmanes de segunda generación que son ciudadanos del mismo país al que atacan.

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Es por eso que a veces son tan difíciles de detectar o detener. Estos terroristas no son intrusos de otras tierras, sino más bien nuestros vecinos.

Vimos este fenómeno en el atentado terrorista más letal en la historia británica desde el 9/11, los atentados suicidas del 7 de julio de 2005 contra el sistema de transporte de Londres, en donde murieron 52 personas. Tres de los cuatro suicidas en los ataques de Londres eran ciudadanos británicos.

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Pero, ¿por qué un ciudadano británico o un ciudadano estadounidense atacaría a su propio país? El por qué alguien elige asesinar a completos extraños es un misterio, pero frecuentemente estos terroristas sienten una suerte de identidad dividida: no del todo occidentales, pero al mismo tiempo tampoco se sienten cómodos con la cultura de donde vinieron sus padres.

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En otras palabras, no sienten que encajan.

En algunos casos, esto produce una especie de crisis de identidad, que se mitiga cuando el musulmán no practicante abraza primero una forma más rigurosa del Islam, luego adopta una forma más militante del Islam y una minúscula minoría luego se pasa a la violenta jihad.

Muchos de los que siguen esta trayectoria creen en la narrativa de Osama bin Laden de que el Islam está siendo atacado por Occidente, y deben hacer algo al respecto.

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Vimos esto en el caso del comandante Nidal Hasan, que nació en Arlington, Virginia, y 39 años más tarde asesinó a 13 en Fort Hood, Texas en 2009. Hasan era un musulmán no observante que llegó a adoptar una forma militante del Islam y con el tiempo terminó como un militante yihadista. Incluso tenía tarjetas de presentación que lo identificaban como "SOA" (Soldado de Allah).

Un proceso similar ocurrió con Omar Mateen, quien mató a 49 personas en un club nocturno en Orlando, Florida, en junio pasado. Nació en Queens, Nueva York, y no creció siendo especialmente religioso.

Con el tiempo los sueños de Mateen de convertirse en oficial de policía se desvanecieron y, en el momento del ataque, trabajaba como guardia de seguridad en un centro de golf.

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Esto no encajaba bien con la heroica concepción que Mateen tenía de sí mismo, y se adentró en el mundo del Islam militante, presentándose a sí mismo como un soldado de ISIS cuando llevó a cabo su horrible ataque.

De acuerdo con un amigo, el británico Salman Abedi se había dejado la barba y empezó a vestirse "islámicamente" con una túnica. Estos son a menudo signos de creciente religiosidad, pero la mera devoción no significa un giro hacia el Islam militante. Los mecanismos de cómo Abedi llegó a abrazar la jihad violenta aún no están claros.

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Abedi parece ser uno de los miles de musulmanes occidentales que han abrazado el Islam militante, a menudo como una manera de tratar de resolver la tensión entre sus identidades divididas.

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