OPINIÓN: Cuando la competencia se vuelve inútil

Debe ser importante la forma cómo se implementa la competencia en el mercado para que realmente tenga beneficios para la economía y no se pueda convertir en un lastre, opina Jorge Sánchez Tello.
Competitividad  Si bien la competencia en la mayoría de los casos da resultados favorables, puede inducir a situaciones específicas en los que lleve a una “competencia inútil”.  (Foto: iStock by Getty Images)
Jorge Sánchez Tello

Nota del editor: Jorge Sánchez Tello es investigador asociado de la Fundación de Estudios Financieros-FUNDEF A.C., centro de investigación independiente con sede en el ITAM. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(Expansión) — Por lo general, estamos acostumbrados a ver a la competencia como una de las soluciones para generar mayor bienestar en una economía porque permite a las personas acceder a mejores servicios y precios.

Si bien la competencia en la mayoría de los casos da resultados favorables, puede inducir a situaciones específicas en los que lleve a una “competencia inútil” con resultados no deseados. Es decir, si bien estoy convencido de que los mercados tienen que tener competencia, es importante el cómo se implementa para no generar pérdida en el bienestar social.

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Existen dos ejemplos de “competencia inútil” estudiados en diferentes investigaciones, el primero es el caso del transporte público de autobuses. Cuando aumenta la competencia por la entrada de más autobuses a las rutas, algunos van con poca ocupación porque anticipadamente los usuarios se fueron en el autobús que pasó primero. Es decir, se genera una competencia que no necesariamente mejora el servicio que reciben las personas.

El segundo caso es el de las calificadoras de valores en el contexto de la crisis financiera de 2008. La mayor competencia que se dio entre estos participantes por calificar las emisiones llevó a un peor equilibrio en el que por ganar participación de mercado sacrificaban objetividad de su trabajo y no siempre evaluaban de forma objetiva y tuvieron como resultado una crisis en la credibilidad de sus análisis.

Teniendo estos análisis como contexto, a continuación, hago mención de tres casos para el sistema financiero donde más competencia no necesariamente es lo mejor.

Abrir el mercado a una segunda Bolsa de valores no soluciona el problema estructural de tamaño pequeño de nuestro mercado y se tendrá una competencia que resultará en costos y/o en ineficiencias para los participantes y/o para los inversionistas, llevando a un caso de posible “competencia inútil”.

Antes de abrir el mercado de valores a una nueva Bolsa, es importante señalar que de nada servirá si solo va a fragmentar el mercado, piratear emisoras y aumentar los costos para las casas de Bolsa, entonces este no es el tipo de competencia que necesita el mercado. Primero se debe fortalecer el crecimiento en el mercado de valores porque hay muchas empresas que simplemente no quieren financiarse en la Bolsa y una nueva Bolsa no va a resolver este problema estructural.

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Otro caso de “competencia inútil” es el de redes de medios de disposición. El problema del uso de medios de pago electrónicos parece estar más relacionado con la falta de demanda del servicio que la falta de infraestructura. Por ejemplo, hay muchas personas que teniendo una cuenta de ahorro, y por lo tanto acceso a medios de disposición electrónicos, prefieren pagar en efectivo.

Por lo tanto, promover la competencia entre los proveedores de infraestructura, si bien no es la solución al problema estructural de bajo uso de medios de pago electrónicos, no se prevé que lleve a un proceso de “competencia inútil”.

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El tercer caso es el de la sociedad de información crediticia gubernamental. Si se quiere tener un modelo que tenga más servicios de valor agregado y flexibilidad en la entrega de información, el principio de la ley a modificar no era hacer una sociedad de información crediticia de gobierno. En este caso, la consecuencia estaría más relacionada con un uso no eficiente de recursos públicos, pero no solucionará los temas estructurales del sector. Está comprobado que por lo general los gobiernos no manejan bien la información privada de las personas ni son buenos administradores.

Por lo tanto, como defensor y promotor de que los mercados tienen que ser libres y con competencia, también estoy consciente que debe ser importante el cómo se implementa esta competencia para que realmente tenga beneficios para la economía y no se pueda convertir en un lastre.

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