Con enroques, Peña resuelve la salida de Videgaray

El presidente despide con un reconocimiento a su colaborador, y destaca la experiencia del nuevo secretario de Hacienda; en Sedesol, designa a Miranda, quien ocupaba la Subsecretaría de Gobernación.
Peña Nieto pone al frente de la Secretaria de Hacienda a José Antonio Meade
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

El presidente Enrique Peña Nieto reaccionó a la renuncia de Luis Videgaray como secretario de Hacienda realizando enroques entre sus actuales colaboradores en el gabinete.

El mandatario anunció este miércoles a través de un mensaje a medios la llegada de José Antonio Meade como nuevo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y de Luis Enrique Miranda Nava al frente de Desarrollo Social (Sedesol), quien deja vacante su puesto como subsecretario de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Estos cambios derivan de la renuncia que Videgaray presentó este mismo miércoles, agregó el Ejecutivo federal, quien destacó las aportaciones de uno de sus más cercanos colaboradores desde el inicio de su sexenio (2012).

"Quiero expresarle públicamente mi más amplio reconocimiento, no sólo de manera institucional; también de forma muy personal a quien sin duda ha sido un colaborador comprometido con los esfuerzos del Gobierno de la República para impulsar la transformación de México y leal con el presidente de la República. Muchas gracias, Luis, por el servicio que le has prestado a nuestra nación", enfatizó en medio de aplausos de los asistentes para el secretario saliente.

Peña Nieto añadió que Videgaray fue un personaje clave en la confección de reformas como la fiscal y la financiera, así como de las políticas públicas del eje México Próspero de su administración.

El presidente de la República también tuvo palabras para el secretario entrante, de quien resaltó su "amplia experiencia en materia de finanzas públicas". Entre las primeras responsabilidades de Meade, está presentar este jueves a la Cámara de Diputados las propuestas de Ley de Ingresos —para la cual el mandatario instruyó a no incluir nuevos impuestos— y Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) —en el que se prevé un recorte al gasto público— para el próximo año. En general, el Ejecutivo prometió un Paquete Económico 2017 "profundamente responsable y de gran sensibilidad social".

Peña Nieto encargó a Meade trabajar por la consolidación de las finanzas públicas, cuidando que los ingresos de la Federación sean mayores que sus egresos; contener y estabilizar la deuda, y ajustar el gasto público y mejorar su calidad, para garantizar la estabilidad macroeconómica.

"Le tocará al Gobierno de la República apretarse el cinturón, no a las familias ni a las empresas de México", insistió, al tiempo que instruyó que para este recorte se privilegien los proyectos de inversión y los programas sociales más efectivos, así como la reducción al gasto corriente e innecesarios.

El presidente también agradeció a Meade —a quien se refirió como "querido Pepe"— su labor en la batalla contra la pobreza, como titular de Sedesol.

Al nuevo secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, Peña Nieto pidió coordinar la instrumentación de la estrategia nacional de inclusión para reducir la pobreza, así como reforzar las acciones de salud, vivienda y alimentación para mejorar el nivel de vida y acceso a oportunidades de la población más vulnerable.

Los nuevos titulares de cartera rindieron protesta de ley ante el presidente durante el acto de cerca de 10 minutos, celebrado la mañana de este miércoles en la residencia oficial de Los Pinos.

En contexto

Estos enroques se dan en medio de cuestionamientos a la administración federal por la invitación del presidente Peña Nieto al candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, y en un momento en el que sus niveles de popularidad —medidos a través de encuestas de aprobación ciudadana— están en mínimos históricos.

El 31 de agosto pasado, en una decisión que provocó críticas de diversos sectores de la sociedad, el presidente Enrique Peña Nieto recibió en la residencia oficial de Los Pinos al aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos, quien desde hace un año ha arremetido en contra de los mexicanos y ha amenazado con obligar al país a pagar por la construcción de un muro fronterizo.

La reunión se dio en privado, y al término ambos ofrecieron una conferencia privada en la que sin disculparse por sus dichos hacia México, Trump insisitió en la necesidad de construir el muro y planteó cinco puntos de la relación bilateral, entre la que mencionó la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que aseguró ha dado más beneficios a los mexicanos que a los estadounidenses.

Por su parte, el presidente Peña Nieto respondió que había una visión parcial de la relación entre ambas naciones, pero que pese a los desacuerdos había disposición al diálogo. Además, se dijo abierto a la posibilidad de mejorar el acuerdo comercial.

Más tarde, a través de su cuenta de Twitter, el mandatario mexicano aseguró que en la reunión había dejado en firme su posición de que México no pagaría por el muro, lo que provocó un desencuentro con el magnate, quien incluso acusó a Peña de haber mentido sobre el tema.

Posteriormente, el tema del encuentro llegó al Congreso de la Unión en el marco de la entrega del cuarto Informe de Gobierno, donde legisladores de oposición cuestionaron y criticaron la decisión de Peña Nieto de haber invitado al magnate y de no haberle reclamado una disculpa por las descalificaciones que ha emitido contra los mexicanos.

En el Senado, además de expresar su rechazo, integrantes del grupo parlamentario del PAN anunciaron que enviarían una invitación al presidente Peña Nieto para dialogar sobre el funcionamiento de la política exterior del país, además de plantear la salida de la canciller Claudia Ruiz Massieu, ante posibles acciones u omisiones en lo que calificaron como una inadecuada asesoría y asistencia respecto del encuentro con el magnate.

Los cambios en el gabinete presidencial se dan también el marco de la más baja aprobación a la gestión de Peña Nieto, quien en agosto pasado únicamente obtuvo el respaldo del 23% de la ciudadanía, en una encuesta que publicó Reforma. La gestión del priista fue desaprobada por el 74% de los encuestados.

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La medición también incluyó la calificación al mandatario que, en una escala del 0 al 10, registró su nivel más bajo desde 2013, con 3.9 puntos. En abril de 2ese año, cuatro meses después del inicio de su gestión, la calificación a Peña Nieto fue de 6.3, según el histórico publicado por el mismo diario.

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