El Chapo de Sinaloa 'revive' el fenómeno de los famosos que saltan a la política

El cantante, candidato a la alcaldía de Bahía de Banderas, representa el más reciente caso de una figura de la farándula que aspira a un cargo público. Revisamos cómo ha evolucionado esta práctica.
Entre reflectores  Este año, figuras públicas como Fidel Kuri, dueño de los Tiburones de Veracruz (izquierda), y Ernesto Pérez, cantante, buscan convertirse en alcaldes.  (Foto: Fotoarte Expansión)
Ariadna Ortega
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Sólo requería 2,000 firmas —equivalentes a 2% del padrón electoral de Bahía de Banderas— para poder registrarse como candidato independiente a la presidencia municipal de este municipio de Nayarit. Sin embargo, el cantante Ernesto Pérez, conocido como El Chapo de Sinaloa, no se conformó con eso y en poco más de medio mes consiguió más de 18,000, con lo que logró cumplir con el requisito y ganarse un lugar en las boletas que serán entregadas a los electores el próximo 4 de junio.

El intérprete de "Para que regreses" no representa un caso aislado. En cambio, es el más reciente ejemplo de un fenómeno que se ha vuelto una constante en México: el de figuras del mundo de la farándula que se postulan a un cargo de elección popular.

Tal práctica tuvo su boom en 2015, cuando a nivel federal se realizaron elecciones para renovar la Cámara de Diputados y en el ámbito local hubo comicios en 17 entidades.

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Ese año, diversas figuras del mundo del espectáculo y el deporte buscaron e incluso lograron competir por cuenta propia o de la mano de algún partido político.

Algunos de ellos fueron Guillermo Cienfuegos, quien interpreta al payaso Lagrimita y compitió como candidato independiente a la alcaldía de Guadalajara, Jalisco; el actor Alejandro Camacho, quien fue candidato del Partido Encuentro Social (PES) a un asiento en la Cámara de Diputados, y el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, quien contendió y ganó la presidencia municipal de Cuernavaca, Morelos, arropado por el Partido Socialdemócrata.

Hoy, quienes buscan brincar de estos terrenos al ejercicio de gobierno son Ernesto Pérez y Fidel Kuri Grajales, dueño del equipo Tiburones Rojos de Veracruz.

Kuri no es ajeno a la política. Está afiliado al PRI y en 2015 ganó una diputación federal, que asumió ese mismo año. Ahora quiere ser alcalde del puerto de Veracruz, a pesar de que esa aspiración va en contra de las reglas de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut).

En su Código de Ética, ésta señala que los jugadores y directivos de clubes deben ser neutrales en temas políticos. Sin embargo, en su campaña —que se promociona con lemas como "Veracruz de primera"—, Kuri ha usado el escudo de los Tiburones Rojos al lado de los emblemas de las fuerzas que lo postulan: el PRI y el PVEM.

Expertos en temas electorales como Eduardo Huchim señalan que las figuras de la farándula, como un ciudadano común, tienen el derecho a postularse a cargos públicos. No obstante, advierten también que son los electores quienes deben preguntarse si estas personas son aptas y tienen trayectorias que garanticen que pueden ejercer el cargo que buscan.

"No sería raro que los partidos aprovechen la popularidad de estos deportistas, actores, comediantes, para ganar una elección; el problema es que los partidos han decidido postular a candidatos con esas características sin tener presente, con frecuencia, si tienen o no aptitudes para las actividades que van a desarrollar", dijo en entrevista.

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La desconfianza en los partidos

Especialistas señalan que este fenómeno del salto de famosos a la política se ve incentivado debido a que la ciudadanía ya no confía en los partidos políticos.

"De parte del electorado hay una reacción de hartazgo por los malos resultados que están dando los políticos, desde el presidente Enrique Peña Nieto hasta el último alcalde del país, no todos, pero como no hay políticos que garanticen aptitud por el cargo al que se están postulando, (el electorado) prefiere apostar por el aspirante al que tiene simpatía", dijo Huchim.

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De acuerdo con una encuesta de Parametría, sólo uno de cada 10 mexicanos deposita su confianza en los partidos y 86% de la población desconfía de ellos. Después de las fuerzas políticas están los policías de tránsito, con 77% de desconfianza.

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Así lo señala también el propio candidato a gobernar el municipio de Bahía de Banderas, quien en distintas entrevistas con medios locales ha dicho que "los políticos no han hecho absolutamente nada", y que no ocupan los recursos que se obtienen del turismo para lo que verdaderamente deben servir: obras públicas, alumbrado y seguridad.

En este marco, Huchim insiste en que el elector ha mostrado poco interés en verificar las aptitudes de los candidatos y suele guiarse por la simpatía o a la popularidad de comediantes, actores y deportistas para dar su voto.

"Esto yo creo que es un déficit de la cultura cívica y de la cultura política en el país", dijo el especialista.

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