Después de un problemático 2016, GoPro quiere ser como antes

Después de un año complicado en 2016, Nick Woodman confiesa a Expansión que dentro de sus deseos para 2017 está transformar a la empresa en lo que era antes: un líder global.
Un mejor 2017  GoPro, la empresa de cámaras de acción, tuvo en 2016 uno de sus años más difíciles luego de fallas en sus drones y recortes de personal.  (Foto: Jair López)
Jair López /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Nick Woodman, CEO de GoPro, acepta con franqueza que los errores que cometió la empresa en 2016 le costaron caros. Da también razón del castigo que recibió la firma por parte de Wall Street.

“Como compañía tenemos que estar obligados a ejecutar las cosas como una marca global líder y nuestro desempeño debe de reflejar eso, como lo solía hacer. Para ser lo que éramos antes debemos de estar concentrados en dar lo que nuestros clientes quieren”, dijo Woodman a Expansión en el marco de CES 2017.

Woodman confiesa que el 2016 fue un año “rudo para la compañía”. Retrasos en la entrega de las nuevas Hero5 Black y el retiro del mercado del primer drone de la empresa, Karma, por fallas en la batería, fueron algunos de los asuntos que mermaron a la firma el año pasado.

La mala ejecución de GoPro provocó que el mercado de valores en Estados Unidos castigara a la compañía que Woodman fundó en 2002.

“Ellos (los inversionistas) no lo tomaron nada bien; estaban en lo cierto. El mercado tiene razón, fallamos en la ejecución. Pero el consumidor es nuestro juez final y trabajamos para él”, señala Woodman.

A mediados de diciembre, las acciones de GoPro tocaron mínimo histórico. El precio por acción de GoPro cayó 80% desde el valor que tenían cuando la compañía debutó en Wall Street en 2014.

Woodman menciona que el mal año que tuvieron no es un reflejo de una dirección deficiente o de equipos poco preparados, sino una muestra de que la empresa estaba tratando de hacer más de acuerdo a su capacidad.

Con el lanzamiento de los nuevos dispositivos, GoPro redujo su portafolio de productos a sólo tres cámaras y un drone, además de eliminar algunos equipos de trabajo.

“Cuando tuvimos el retraso en la línea de producción en las cámaras y cuando tuvimos el problema de retención de batería de Karma, te lleva a cuestionar sobre qué hacer para enfocarte en eso y tratar de reducir todas las distracciones que te rodean, y ver qué tan profundo son esos problemas. Te lleva a darte cuenta que hay algunos productos que sobran y cuando los cierras, tienes que hacer recortes”, dice el ejecutivo.

En noviembre de 2016, la empresa notificó a sus accionistas que reduciría en 15% su plantilla laboral y que cerraría su unidad de entretenimiento, encargada de producir contenido audiovisual con las cámaras.

“Algo que aprendimos fue a enfocarnos en lo que somos y una de las cosas de las que nos sentimos culpables es que desde que hicimos nuestra IPO (Oferta Pública Inicial) nos tomó mucho hacerlo”, agrega.

Karma vuelve a volar

Será en febrero próximo que la empresa ponga nuevamente a la venta a Karma tras los problemas que tuvo sobre la retención de batería y que provocó que algunos drones se cayeran en pleno vuelo.

“Tenemos personas muy talentosas, equipos muy bien preparados y un gran equipo de líderes (...) No fue un problema de una dirección mala o de malos equipos. Date cuenta, en dos años pasamos de un concepto, a un drone con las mejores capacidades del mercado”, insiste Woodman.

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Brian McGee, director financiero de la empresa, confesó a Expansión que las proyecciones para 2017 son muy alentadoras con el relanzamiento del drone.

Sin mencionar cifras, comentó que espera que el próximo año la empresa vuelva a ser rentable.

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