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Conoce el costo oculto de no comparar tu crédito

Elegir la primera opción de crédito puede ser conveniente, pero puede costarte más de 90,000 pesos adicionales por no contrastar con otras opciones.
mié 18 febrero 2026 09:47 AM
Mujer agobiada por los montos por pagar
La diferencia en intereses entre una tasa promedio y una personalizada puede llegar a ser de miles de pesos. (Cortesía)

Solicitar un crédito personal suele ser una decisión apresurada, motivada por emergencias médicas, reparaciones, proyectos urgentes o necesidad de liquidez.

Ante ello, las personas generalmente aceptan el primer financiamiento disponible, generalmente de su propio banco, debido a la percepción de que es más seguro o más barato. Lo anterior sin considerar que el producto elegido dista de ser el más conveniente.

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Los números lo confirman. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 (ENIF) indica que únicamente el 30.1% de la población de 18 a 70 años comparó su último crédito adquirido. De ese porcentaje, casi la mitad (54.4%) utilizó el Costo Anual Total (CAT) antes de adquirirlo.

Para dimensionarlo, un ejemplo simple: en un crédito de 200,000 pesos a 36 mensualidades, la diferencia entre contratar un producto con un Costo Anual Total (CAT) del 18%, frente a uno del 45%, puede traducirse en aproximadamente 94,000 pesos extra pagados en intereses y comisiones.

En otras palabras, esto provoca que dos personas con perfiles financieros similares terminen pagando montos radicalmente distintos por exactamente la misma cantidad del préstamo.

Contrario a lo que ocurre con seguros o vuelos, en los créditos existe una notable falta de comparación. Es vital entender que comparar no se limita a fijarse en la tasa; implica revisar el CAT, el plazo, la flexibilidad de pagos y, sobre todo, el costo real al concluir el financiamiento.

Además, el sistema bancario tradicional tiende a operar bajo productos estandarizados. Es decir, el cliente no siempre recibe una tasa basada exclusivamente en su perfil de riesgo real, sino una tasa asociada a un tipo de producto específico, que incluye costos operativos, intermediarios y estructuras internas que encarecen el financiamiento.

Como resultado, han surgido modelos distintos a dicho esquema bancario. Las plataformas de financiamiento colectivo, también conocidas como peer-to-peer lending, permiten conectar directamente a personas que requieren un crédito con inversionistas que buscan rendimientos. Esto reduce intermediarios y, en muchos casos, los costos relacionados con el préstamo.

De hecho, según el "Reporte FinTech México 2025", el país se ha consolidado como el segundo mercado fintech más relevante de América Latina. En este entorno operan plataformas como Prestadero.com .

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De acuerdo con Gerardo Obregón, su director, el financiamiento colectivo les permite ofrecer montos de hasta 300,000 pesos y tasas significativamente más bajas (a partir de 10.9% anual). Estas se basan en el perfil real del cliente y su buen historial, no en los costos operativos de una institución tradicional.

Así contribuye a resolver un desafío clave en México. En palabras del ejecutivo, “un historial positivo suele eliminar la motivación de comparar, porque el sistema siempre está ofreciendo créditos, aunque no necesariamente al mejor costo”.

El nuevo paradigma de las tasas personalizadas

El esquema peer-to-peer lending ha encontrado una aplicación clara en la consolidación de deudas. Incluso, Obregón afirmó que el 42.5% de los solicitantes de Prestadero utilizaron su crédito para cubrir otros financiamientos más caros en 2025, como tarjetas de crédito, préstamos personales o créditos de nómina.

Esta cifra hace evidente que, más allá de seguir endeudándose, una parte importante de los usuarios prioriza pagar menos por deudas que ya existen.

Mientras que en los formatos tradicionales el cliente se adapta al producto, en el financiamiento colectivo la tasa se personaliza en función del historial de pagos, ingresos, nivel de endeudamiento y comportamiento financiero del solicitante.

Esto garantiza condiciones competitivas para perfiles diversos, rompiendo con la rigidez de los modelos convencionales.

Al respecto, el director de Prestadero expresó que, en un escenario donde el acceso al financiamiento es cada vez más amplio, la verdadera diferencia no está en quién te presta primero, sino en quién cobra menos por hacerlo.

Así, comparar un crédito ya no es solo una buena práctica financiera; es un requisito indispensable considerando los altos costos de omitir este paso.

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