Además de la reducción jerárquica, los especialistas consultados resaltan otras ventajas de trabajar por células. Por ejemplo, que aumentan la productividad hasta en un 65% y que reducen los tiempos de entrega en un 30%. Sin embargo, también admiten las desventajas. La principal: su resultado está determinado por la correcta mezcla de habilidades que hay en el equipo.
“Para que una célula se organice de forma correcta, primero debe haber una buena selección del personal, una descripción clara de los puestos clave y una adecuada gestión del talento”, advierte Daniel Gutiérrez Larotta, director de Consultoría en la firma de Transformación Organizacional Grupo Human.
¿Y si formo células de trabajo?
Requiere una exhaustiva selección
Se delegan responsabilidades, con base en la habilidad de cada colaborador. Por eso, los beneficios sólo se percibirán si la célula está conformada por perfiles que, al homologarse, concluyan con éxito el proyecto en cuestión.
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Demanda líderes con sentido humano
En el 2018, el 55% de los trabajadores consideró que su actual jefe no era un buen líder, según la empresa de Capital Humano Kelly Services. Las células de trabajo funcionan cuando cada miembro confía y sigue a su líder. Y cuando cada líder reconoce y valora el talento de cada empleado de la agrupación.