“Entendí que los líderes de las organizaciones son una gran fuente de impacto en la sociedad. Si podía ayudar a que cuidaran mejor a sus colaboradores, entonces podía aportar algo a México”, explica.
Saskia primero trabajó con profesores y padres de familia de una escuela para niños con síndrome de Down, antes de entrar al mundo corporativo con empresas como Originales Shyla.
Han pasado más de 25 años desde entonces y hoy su compañía, Winter Training, trabaja con empresas de sectores como banca, farmacéutica y automotriz, además de mantener un crecimiento cercano al 25% anual.
Los líderes cada vez hacen más con menos
En ese recorrido, De Winter asegura que los directores cambiaron. Antes llegaban buscando herramientas para crecer; ahora aparecen rebasados por la presión, las metas simultáneas y la necesidad de “hacer más con menos”.
“Hoy llegan con ansiedad, con estrés, con problemas de comunicación y con vidas personales desequilibradas. Hay grandes directores con resultados increíbles, pero con la salud hecha pedazos”, afirma.
El líder más difícil de entrenar, dice, no es el que tiene malos resultados sino el que cree que ya no necesita aprender. “Cuando alguien llega pensando ‘yo sí sé cómo hacerlo y tú no conoces mi industria’, ahí se vuelve muy complicado avanzar”, explica.
La CEO reconoce que le ha tocado trabajar con directivos que lastiman a sus equipos y generan ambientes donde la gente opera desde el miedo.
Ahí es donde De Winter interviene antes de que el desgaste termine afectando al equipo completo. En sus entrenamientos trabaja con simulaciones, ejercicios de negociación, dinámicas de liderazgo y espacios de retroalimentación donde los directores enfrentan la forma en que se comunican, delegan y reaccionan bajo presión.
Uno de los puntos que más repite es que muchos líderes creen que el problema está en el equipo, cuando en realidad el bloqueo empieza en la manera en que ellos escuchan o dan instrucciones.
“Muchos directores asumen que la gente entendió porque ellos fueron claros en su cabeza, pero no necesariamente fueron claros al comunicarlo”, señala.
Por eso una parte importante de su metodología se centra en desarrollar habilidades blandas como escucha, empatía, manejo de conflictos y construcción de confianza, capacidades que, asegura, hoy pesan tanto como el conocimiento técnico dentro de las organizaciones.
Para De Winter, una de las lecciones más importantes para otros directores es que el liderazgo ya no depende solo del conocimiento técnico o de los resultados financieros. Con inteligencia artificial automatizando procesos y decisiones, las habilidades humanas son el verdadero diferenciador dentro de las empresas.
“Cada líder tiene su personalidad y hay que construir desde lo que ya le funciona, pero quien no sepa generar confianza, conectar con la gente y construir espacios seguros empieza a quedarse fuera de la jugada”, afirma.
Hoy, lo que Saskia busca provocar en los directores es algo mucho menos espectacular que una conferencia motivacional. Lo llama “el momento ajá”, y es ese instante donde el líder entiende algo sobre sí mismo y sobre la forma en que dirige a otros. “Cuando ves esa cara de ‘ya entendí lo que está pasando’, ahí sabes que algo cambió”, dice.