Si bien, los empleados siguen valorando la colaboración presencial, también cuestionan las oficinas que no mejoran la productividad, el bienestar o la experiencia laboral.
La oficina pierde valor cuando no mejora la experiencia laboral
El reporte revela que 37% de los trabajadores tiene dificultades para concentrarse en oficinas abiertas y ruidosas, 35.9% reporta falta de espacios suficientes para colaboradores y 35.2% señala ausencia de infraestructura básica como estacionamientos, áreas de descanso o comedores.
También deja ver que la presencialidad pierde valor cuando implica largos trayectos, dinámicas rígidas, espacios difíciles para concentrarse o una infraestructura insuficiente para operar con comodidad.
“La oficina necesita volver a justificar el traslado. Lo que vemos es que el talento espera entornos más eficientes, flexibles y alineados con sus necesidades reales”, menciona Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.
Tiempo de traslado vs. tiempo personal
El estudio identifica que una parte importante del desgaste laboral actual proviene precisamente de los espacios físicos. Aunque durante años muchas las compañías defendieron la presencialidad como sinónimo de colaboración y cultura organizacional, la investigación muestra que las generaciones más jóvenes evalúan la oficina bajo otros criterios.
Los millennials y la generación Z esperan flexibilidad, ergonomía, conectividad y espacios que realmente aporten a su experiencia diaria, mientras que generaciones mayores continúan priorizando la estabilidad y funcionalidad.
La presión también alcanzó la forma en que las empresas diseñan la experiencia laboral, porque factores como inteligencia artificial, trabajo por resultados, bienestar y flexibilidad ganaron peso entre empleados que analizan cuánto tiempo, energía y desgaste implica trasladarse todos los días a una oficina.
“Las empresas que entiendan que la oficina ya no es únicamente infraestructura, sino una herramienta de experiencia laboral, tendrán una ventaja importante en atracción, productividad y permanencia de talento”, advierte Hidalgo.
Las conclusiones del estudio apuntan a un cambio dentro del mercado laboral mexicano, y es que la oficina no opera como una obligación ni como un beneficio suficiente por sí solo; hoy compite contra el tiempo personal, el cansancio de los traslados y la posibilidad de trabajar desde espacios que sí permitan la concentración, el equilibrio y flexibilidad horaria.