Pero la presión no viene solo del crecimiento industrial, sino del cambio tecnológico. El reporte advierte que la demanda energética de los centros de datos se duplicará en los próximos diez años, al tiempo que la oferta de ingenieros se mantendrá prácticamente estable.
Querétaro es uno de los ejemplos más claros. La expansión de campus tecnológicos y centros de datos ya está elevando la presión sobre ingenieros eléctricos y civiles especializados. Según Manpower, México necesitará una capacidad instalada de 1.5 gigavatios para responder al crecimiento de esta industria.
Y el problema no es exclusivo del país. Estados Unidos no logra cubrir una tercera parte de los más de 400,000 puestos de ingeniería que genera cada año. Europa enfrenta jubilaciones masivas. Mientras tanto, la industria global de semiconductores necesitará un millón de trabajadores calificados para 2030.
“Todos estamos compitiendo por ese mismo talento, pero México todavía tiene una población joven y eso nos vuelve más competitivos”, dice Arita.
El relevo de ingenieros no está avanzando al ritmo de la industria
Pero incluso esa ventaja comienza a verse insuficiente. El reporte halló que cada vez menos jóvenes optan por carreras de ingeniería, justo cuando las generaciones con más experiencia optan por jubilarse. Dentro de la industria, el fenómeno ya se conoce como “Tsunami plateado”.
Por eso las empresas modifican sus estrategias de contratación, porque el salario ya no alcanza para atraer ingenieros. Ahora las organizaciones intentan ofrecer algo más amplio, como flexibilidad laboral, desarrollo profesional, mentorías, esquemas híbridos y oportunidades de crecimiento acelerado.
“Necesitamos propuestas de valor más atractivas para las personas. Flexibilidad, trabajo híbrido, horarios distintos y desarrollo profesional”, reitera Arita.