Con él coincide Genaro Mejía. El CEO del estudio de comunicación StoryShake ha observado que las compañías cada vez prestan más atención a perfiles capaces de aterrizar ideas, de transmitir confianza y de hacer que otros entiendan hacia dónde va un proyecto o una empresa.
El también autor del libro ¿Quién mató al storytelling? Narrativas sin mentiras, lleva tiempo viendo ese cambio en las empresas y en los equipos de trabajo, de modo que para él, la presión más que en producir contenido está en lograr que los mensajes todavía se sientan humanos.
“Nunca habíamos tenido tantas herramientas para producir mensajes más rápido, pero al mismo tiempo cada vez cuesta más trabajo sonar auténticos y diferenciarse porque los mensajes que las empresas generan con IA suelen sonar igual”, afirma.
Habilidades blandas más valoradas
El estudio Skills on the Rise 2025 de LinkedIn detectó que siete de las diez habilidades con mayor crecimiento dentro del mercado laboral están relacionadas con capacidades humanas como comunicación, adaptabilidad o resolución de conflictos, precisamente porque son difíciles de automatizar.
Mejía apunta que el problema no está en usar inteligencia artificial, sino en depender completamente de ella para hacer el trabajo, en lugar de verla como una herramienta para ser más eficiente en la jornada laboral.
El consultor reconoce que utiliza plataformas como ChatGPT y Gemini para ordenar información o acelerar procesos, aunque insiste en que el criterio y la capacidad de detectar matices siguen dependiendo de las personas.
“Hay cosas que la inteligencia artificial no sabe porque la IA no tiene recuerdos y un humano sí. La única manera de distinguirte es volver al contenido hecho por humanos con historias para humanos”, dice.
“Pero el péndulo se está yendo al otro extremo. Gente que la usa para todo, y la consecuencia es que nos vamos a empezar a volver obsoletos. Hoy, los puestos que se están perdiendo por la IA en las oficinas son los junior que no tienen capacidad analítica ni pensamiento crítico”, advierte.